Ocaso comporta-mental


Sinopsis:

 

La senda vivencial traza una constante extensión cronológica desde el desconcierto individual en el desarrollo psicológico, avanzando en cada lapso de crecimiento en el ser humano.  Diversos cambios se reflejan en las funciones del cuerpo, en la conducta y en las actividades mentales, evidencia el declive a medida que los años se fusionan  con cada célula y cada historia se vincula a la experiencia de un adulto mayor.


Desarrollo:
Gran parte de los ponentes teóricos en el campo de la psicología del desarrollo humano concuerdan en priorizar el área del adulto mayor con investigaciones que muestren un profundo conocimiento al derecho de envejecer o de hacerse mayor. Radican diferencias entre cada anciano en su historia personal, su desarrollo y transcurrir evolutivo difiriendo entre sí las vivencias previstas para esta etapa, empero, las semejanzas entre dos recién nacidos  y su proceso evolutivo marcan hitos similares entre ellos que deben ser esperados y/o superados para su edad.  Conocer lo que avecina al envejecer desde un punto de vista común permitirá prevenir sucesos inesperados generadores de crisis y otros devenires.
El reflejo de un adulto mayor como característica fundamental es la de irradiar conocimientos hacia otros individuos de menor edad, dentro de cada transferencia de conocimientos se fugan conflictos, pensamientos, emociones, recuerdos que se tradujeron con el tiempo en conceptualizaciones en una mente de un adulto mayor.  “Las características psicológicas de la ancianidad miradas desde un punto de vista evolutivo corresponden, tal como en la adolescencia, a una adaptación, al cambio biológico y social.” (Florenzano & Zegers, 2003).
Esta comparación evolutiva refiere un cambio en su cuerpo y en la manera en que su identidad se tambalea para encontrar el punto de equilibrio. Cada logro alcanzado dentro de su línea evolutiva se aminora, entre ellas sus habilidades más sobresalientes. Un  paulatino declive en su capacidad cognoscitiva es el resultado de una interacción irregular entre sus funciones psicológicas superiores; su comportamiento igual denota disminución en su tono con pérdida de su acelerada dinámica, ambos aspectos se resumen en reacciones más aletargadas, traicionando a la vigorosa voluntad acostumbrada en etapas del desarrollo anteriores.
Desde la otra dimensión que sobresale en esta etapa del desarrollo, la esfera social, el adulto mayor trata de encajar a su estructura mental las vivencias que de a poco han surgido en su cotidianidad, como enviudar, traza un desatino en su afectividad. El alejarse de la dependencia laboral y adentrarse al grupo de jubilados es otra arista que desglosa el ajuste social que debe enfrentar y que conlleva un desajuste en su economía, segregando en prioridades lo que se ha cosechado en su vida laboral que se fue atesorando para esta etapa. El vínculo relacional en que se desenvolvía tiende a declinar, sus relaciones se centran a su familia estructurada, pasar tiempo con sus hijos, nietos o pareja, algunas ocasiones con viejos conocidos, es el habito común de adultos mayores que no se encuentran aislados en asilos o integrados a grupos de ayuda para la tercera edad. Si dentro de sus prioridades no fue salvaguardar su economía para su vejez, la dependencia económica hacia sus familiares directos genera conflictos intrínsecos, muchas veces camuflan un vació existencial con agresividad y el sentimiento de soledad se acrecienta cuando se ha enviudado y los pocos amigos empiezan a ser escasos.
Desde tiempos remotos el ser humano y su componente biológico tiende a completar ciclos, etapas por cursar y funciones que realizar. Cada célula del cuerpo humano viene dotada con implementos y estructuras encargadas de ejecutar funciones desde lo micro que lideran mantener el estado homeostático, estas células con el avance cronológico alcanzan niveles madurativos cada vez más avanzados a anteriores, esto es decir desde un niño en su posición decúbito hasta efectuar la marcha. Cada nivel madurativo deslinda un desgaste en consecución de nutrimientos para mantener las funciones, hitos superados y los nuevos logros venideros. En la adultez mayor aparentemente todos los logros del desarrollo se han completado para ser altamente funcionales en la sociedad, regresando al punto de vista micro, sus funciones empiezan a ser irregulares, a cada célula, tejido u órgano ahora le cuesta mantener la función orgánica o el logro cognitivo. Escalas o instrumentos psicométricos, miden la capacidad cognitiva disminuida, exámenes de laboratorio reflejan fisiopatologías.
Como punto primordial es conocer los sucesos comunes que individualmente se esperan en cuestiones del desarrollo, principalmente se debe cualificar si el adulto mayor está enfrentando bien o asimilando mal la jubilación, el deterioro biológico, el desajuste social o la pérdida de sus habilidades. Los afectos son una señal esperada cuando lo anterior se encuentra en desequilibrio,  posiblemente es un punto de partida o un signo para actuar antes de que se conforme un determinante hacia cuadros aun más graves.
Conclusión:

Lejos del deterioro biológico que presentan cada uno de los componentes del cuerpo humano, “hay que ponerse a la tarea de prepararse a envejecer y envejecer afrontando la vida.”  (Pérez, 2002) Un objetivo individual donde salvaguardar los recursos tanto sociales, económicos y porque no decir psicológicos y así desafiar este paso venidero que cada uno asciende en el escalón cronológico. Resolviendo con integridad e identidad este estadio, el miedo a la muerte personal no será una rendición, mas bien el recibimiento a la gratificación por una tarea bien hecha.

“El secreto de una buena vejez no es otra cosa que un pacto honrado con la soledad.” Gabriel García Márquez

Referencia:

Florenzano, R., & Zegers, B. (2003). Psicología Médica. Santiago: Mediterraneo.
Pérez, R. (2002). Hacia una cálida vejez. Calidad de vida de la persona mayor con retraso mental. Madrid: FEAPS.
 
Autor: Juan F. Cadena 
E-mail: juankdna83@gmail.com

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