El libro de la Mujer



Sinopsis:

Como hombre, ¿cómo puedes hablar de la psique femenina?

No HABLO como hombre, no hablo como mujer. No hablo como mente. Uso la mente, pero hablo como conciencia, como tes¬tigo consciente. Y la conciencia no es ni él ni ella, la conciencia no es ni hombre ni mujer. Tu cuerpo tiene esa división, y también tu mente, porque tu mente es la parte interna de tu cuerpo, y tu cuerpo es la parte externa de tu mente. Tu cuerpo y tu mente no están separados; son una entidad. De hecho, no es correcto hablar de cuerpo y mente; no se debería usar «y». Eres cuerpo mente, sin si¬quiera un guión entre los dos.
Por eso, al hablar del cuerpo, de la mente: «masculino», «feme-nino», estas palabras son relevantes, significativas. Pero hay algo más allá de ambos; hay algo trascendental. Ese es tu centro real, tu ser. Ese ser consiste sólo de conciencia, es un testigo, aler¬ta. Es pura conciencia.
No estoy hablando aquí como hombre; si no, es imposible ha¬blar de la mujer. Estoy hablando como conciencia. He vivido mu¬chas veces en un cuerpo femenino y he vivido muchas veces en un cuerpo masculino, lo he presenciado todo. He visto todas las casas, he visto todas las vestimentas. Lo que te digo es la conclusión de muchas, muchas vidas; no sólo tiene que ver con esta vida. Esta vida es sólo la culminación de un largo peregrinaje.
Así que no me escuches como hombre o como mujer; si no, no me estarás escuchando. Escúchame como conciencia

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EL ORIGEN DEL AMOR

Sinopsis:

EL amor ¿Qué es el amor? Vivirlo y sentirlo es fácil, pero definirlo es en verdad difícil. Por ejemplo, si le preguntas a un pez cómo es el mar, el pez dirá: “Este es el mar, mira a tu alrededor…y esto es lo que es”. Pero si insistes: “Por favor defínelo, no me lo muestres”, entonces el problema resultará muy difícil. Aquello en lo cual uno debe transformarse, aquello que es lo mejor, lo hermoso, la verdad en la vida, puede ser vivido, puede ser conocido; mas es difícil definirlo, describirlo. Esta es la desgracia del hombre: aquello que debiera ser vivido en forma intensa, aquello que debiera ser comprendido desde nuestro interior, acerca de eso, el hombre se ha limitado a hablar y hablar desde hace cuatro o cinco mil anos. Hay conferencias acerca del amor; se cantan canciones de amor, se entonan himnos devocionales en templos e iglesias ¿Y qué es lo que no se hace para alabar el amor? Pero no hay lugar para el amor en la vida humana Si examinamos al hombre con detenimiento, veremos que no existe palabra más falsa que “amor” en el lenguaje humano.
La religión predica acerca del amor, pero la clase de amor que predomina que ha envuelto a la humanidad como una desgracia intrínseca sólo ha logrado cerrar todas las entradas al amor en la vida del hombre. Y la muchedumbre idolatra como creadores del amor a aquellos que lo han falsificado, que han secado todas las corrientes del amor. Respecto a esto, no existe diferencia básica en cuanto a actitud entre Oriente y Occidente, entre un indio y un americano. El manantial del amor aún no emerge en la vida del hombre. Y la responsabilidad de esta situación le es atribuida al hombre. Suponemos que el amor no ha surgido porque el hombre se halla viciado. Creemos que el amor no aparece porque esta mente, nuestra mente, es venenosa… La mente no es veneno. Aquellos que están corrompiendo a la mente han envenenado al amor, no han permitido que el amor florezca. Nada es venenoso en este mundo. Nada es tan malo en toda la creación de Dios: todo es néctar. Es el hombre quien ha convertido todo el néctar en veneno; ¡los mayores culpables de esto son los llamados profesores, santones, santos y demagogos!

Es necesario reflexionar detenidamente respecto a esto. Si esta enfermedad no es comprendida, si no es corregida ahora mismo, tampoco en el futuro habrá posibilidades para el amor en la vida humana. La ironía es que hemos aceptado como válida a esa misma fuente que ha originado que el amor aún no brille en el horizonte humano. Si los principios que nos hacen errar el camino son repetidos, reiterados, a través de los siglos, no lograremos ver la falsedad fundamental de los principios originales. El caos surge debido a que el hombre es intrínsecamente incapaz de ceñirse a normas antinaturales, y así el hombre aparece como errado.
He oído que en tiempos remotos, un buhonero de abanicos de mano solía pasar frente al palacio de un rey, vociferando acerca de lo excepcionales y estupendos que eran los abanicos que tenía a la venta. Proclamaba que nunca nadie había fabricado ni visto abanicos como estos. El rey tenía una colección de todo tipo de abanicos provenientes de todos los rincones del planeta. Sintió curiosidad, y atisbó desde el balcón para ver al vendedor de tan extraordinarios y estupendos abanicos. Sin embargo, le pareció que los abanicos eran corrientes, a lo más, valdrían una rupia cada uno. El hombre fue llamado arriba.
El rey preguntó: “¿Por qué son tan extraordinarios estos abanicos y cuál es su precio?” El buhonero respondió: “Su Señoría, el precio no es muy alto. En comparación con la calidad de estos abanicos el precio es mucho menor. Cien rupias cada abanico”. El rey estaba asombrado. “¿Cien rupias? Estos abanicos que valen una rupia cada uno… que pueden encontrarse en todas partes… ¿y pides cien rupias por cada uno? ¿Qué tienen de especial estos abanicos?” El hombre dijo: “¡La calidad! Están garantizados por cien años. No se arruinarán ni siquiera en cien años”. “Si me baso en su aspecto, parece imposible que duren ni siquiera una semana. ¿Estás tratando de engañarme? Un completo fraude, ¿y además con el rey?” El buhonero replicó: “¡Mi Señor! ¿Cómo me atrevería? Usted sabe muy bien, Señor, que paso diariamente bajo su balcón vendiendo abanicos… El precio es de cien rupias por abanico, y me hago responsable si no dura cien años. Me puedes encontrar todos los días en la calle. Y además, tú eres el soberano de estas tierras; ¿cómo podría estar a salvo sí te engaño?” El abanico fue comprado por el precio solicitado. Aún cuando el rey no confiaba, se moría de curiosidad por saber en que se basaba el buhonero para defender una mentira tan obvia. Se le ordenó al hombre que se presentara después de siete días.
La varilla central se desprendió en tres días, y el abanico se desintegró antes de una semana. El rey estaba seguro de que el hombre de los abanicos nunca se presentaría nuevamente; sin embargo, para su completa sorpresa, el hombre vino por sí mismo tal como se le había solicitado, a tiempo, al séptimo día: “¡A su servicio, Su Señoría”
El rey estaba furioso: “¡Canalla! ¿Eres un bobo? Mira ahí está tu abanico, todo roto. Este es el estado en que se encuentra después de una semana, y tú me garantizaste que duraría cien años. ¿Estás loco o eres un super-timador?” El hombre replicó humildemente: “Con las debidas excusas, parece ser que mi Señor no sabe utilizar un abanico. El abanico debe durar cien años. Esta garantizado… ¿Cómo lo utilizó?” El rey dijo:
“!Gran Dios! ¡Ahora también deberé aprender a utilizar un abanico!”
“Por favor no se enfade. ¿Cómo llegó el abanico a este estado en siete días? ¿Cómo lo utilizó?”
El rey tomó el abanico y demostró la forma según la cual uno se abanica. Y el hombre dijo:
“Ahora comprendo el error. Uno no debiera abanicarse de esa forma”.
“¿Qué otro método existe para abanicarse?”
El hombre explicó: “Sostenga el abanico, manténgalo inmóvil frente a usted, y luego mueva la cabeza de un lado a otro… El abanico durará cien años. Puede que usted muera, pero el abanico seguirá intacto. El abanico no tiene nada malo. Su forma de abanicarse es equivocada: usted mantiene la cabeza inmóvil y agita el abanico. ¿Qué culpa tiene mi abanico de eso? La culpa es suya, no de mi abanico”.
¡La Humanidad, el hombre, es acusado de un error parecido! Vean a nuestra humanidad. El hombre se halla tan enfermo, consecuencia de cinco, seis o diez mil años. Se afirma una y otra vez que el hombre está mal, y no la cultura. El hombre se está pudriendo, la cultura es ensalzada. ¡Nuestra grandiosa cultura! ¡La grandiosa religión!… ¡Todo es grandioso, y vean los frutos de ello! Sin embargo, afirman que el hombre está mal, que el hombre debiera cambiar… Y sin embargo, ningún hombre del rebaño se pone de pie y pregunta si la cultura y la religión, que no han logrado llenar al hombre de amor desde hace diez mil años, se basa acaso en valores falsos… Y, si el amor no se ha desarrollado en los últimos diez mil años, tomen mi palabra de que no existe ninguna posibilidad futura de un hombre amoroso si nos hemos de basar en esta cultura y religión. Aquello que no pudo lograrse en los últimos diez mil años no puede ser alcanzado en los próximos diez mil años, porque el hombre de hoy será el mismo mañana. Aun cuando las capas externas de etiqueta, civilización y tecnología han cambiado de una época a otra, el hombre es el mismo y será siempre el mismo. ¡Y sin embargo, no estamos dispuestos a reexaminar la cultura y la religión, acerca de las cuáles hemos estado cantando loas a voz en grito, y a mirar más detenidamente a los santos y custodios cuyos pies besamos! Ni siquiera estamos dispuestos a mirar atrás, a reflexionar acerca de nuestra forma de vida y el curso de nuestro pensamiento, para verificar si no nos conducen por caminos equivocados. Si es que no están totalmente errados…

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Guerrero Luz


Paulo Coelho nos describe en este libro los principios en los que se debe basar todo “guerrero de la luz” que se precie.
¿Qué es un “guerrero de la luz”? Pues ahí está la magia de este escrito…toda persona, independientemente de su sexo, edad, raza, credo o condición social puede ser un guerrero de la luz. Lo único que se necesita es seguir unos preceptos básicos.
Precisamente estos preceptos básicos son los que expone el autor en este libro. Partiendo de una serie de situaciones en las que se ve envuelto un guerrero de la luz “genérico”, el texto nos describe cuál sería el comportamiento adecuado en cada una de ellas para llegar a convertirse en un guerrero de la luz ejemplar.
Evidentemente, el autor recurre a la metáfora constantemente para mostrarnos, a través de las situaciones en las que se ve envuelto un guerrero de la luz, y sus reacciones a las mismas, una serie de pautas de comportamiento que cada cual podrá extrapolar a su vida cotidiana. Precisamente ahí radica la magia de este libro: cada lector podrá interpretar y asimilar estas pautas de comportamiento, de forma totalmente subjetiva, a su día a día.
La estructura del texto es, nunca mejor dicho, de manual: cada página corresponde a una hipótica situación a la que nuestro guerrero de la luz debe enfrentarse. A través del comportamiento del guerrero de la luz, el autor hace hincapié, sin ser moralista, en los valores universales que, independientemente de la condición social y cultural del lector, pueden hacerle estar más orgulloso de su propia existencia: valor, lealtad, honestidad…
El libro está plagado de frases para recordar, máximas del guerrero de la luz que harán al lector reflexionar sobre los valores, en muchos casos olvidados, que nos hacen considerarnos seres humanos. De entre todas ellas, destaco una por su profundidad y, al mismo tiempo, simplicidad:
“Un guerrero de la luz no pasa sus días intentando representar un papel que los otros eligieron para él”

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La quinta Montaña

Sinopsis:

Elías es un profeta que desde pequeño escuchaba voces. Él no quería ser profeta ya que no le depararía nada bueno. Vivía en Israel, una ciudad donde gobernaba el rey Ajab, y todos creían en Dios. Pero un día, este se caso con la princesa Jezabel y ella trajo la religión de Baal. Cuando ya casi no se acordaba de sus visiones Dios le entrega un mensaje para el rey. Elías le dice a Ajab que mientras creyesen en Baal no llovería sobre esa tierra. Por ello, Jezabell, furiosa, manda ejecutar a todos los profetas de sus tierras. Cuando uno de los mejores guardias de la reina localiza a Elías y le lanza una flecha, esta se desvía. Elías intenta olvidarse de todo pero no puede. Camina hacia donde Dios le dice y conversa con sus ángeles. Llega a una ciudad llamada Akbar y recibe hospitalidad de una viuda. El hijo de la viuda cae enfermo y todo el mundo cree que la enfermedad se debe a la llegada del profeta. Elías devuelve la vida al hijo de la viuda y esta le jura a Elías lealtad para su Dios.

Unas legiones empiezan a acampar en las afueras de la ciudad. Elias, tras haber salvado al hijo de la viuda es tomado muy en serio en todo lo que tiene que ver con el futuro del pueblo y da consejos pero al final, cuando ya no saben qué hacer porque las legiones se multiplican muy rápido, lo castigan y lo mandan a la quinta montaña. El nombre de la quinta montaña se debe a que no querían llamarla de ninguna manera, para no ofender a ningún otro Dios. Allí habla con el ángel del señor y le concede hacer un milagro; lo puede usar para evitar la destrucción de Akbar o liberar a su pueblo de la princesa culpable de su huida.

Tiene que decidir ya si quiere salvar Akbar o será demasiado tarde. Pero al mismo tiempo Elías empieza a sentir odio por su Dios, el que tanto dolor le ha causado y decide enfrentarse a su Él……..

Dice Elías, el profeta: . En efecto, a veces el mundo parece que conspire contra nosotros, y es entonces cuando nos preguntamos . Ante lo inevitable, algunos se quedan descorazonados, otros, sin embargo, se hacen mas fuertes y los sabios más aprenden. La quinta montaña esta inspirada en un pasaje de la Biblia y cuenta la historia de un hombre, el profeta Elías, que recibe de Dios la orden de abandonar Israel. En un mundo regido por supersticiones, conflictos religiosos y tradiciones profundamente arraigadas, el joven profeta Elías deberá enfrentarse a una avalancha de sucesos que le conducirán a un definitivo cara a cara con Díos. La historia de este profeta se convierte así para los hombres contemporáneos en una valiosa lección de esperanza. En varios puntos del libro el autor lanza preguntas retóricas para que cada uno de los lectores que lo leen puedan encontrar su propia respuesta. La que más destaca es: ¿hasta qué punto podemos determinar nuestro destino?

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El Alquimista


Sinopsis:

Santiago vive una vida que muchos envidiarían. Como pastor, el recorre las calles con su rebaño, viajando por nuevos sitios y viendo cosas nuevas. Esa es la vida que él siempre quiso, y él está contento. Durmiendo bajo las estrellas él tiene un sueño en el que un niño lo lleva a las pirámides de Egipto y le dice que allí encontrara un tesoro enterrado. Santiago está dispuesto a tomar el riesgo y decide pagarle a una gitana en el próximo pueblo para que interprete su sueño. Ella le dice que su sueño está en el lenguaje del mundo, y que si va a las pirámides encantara su gran tesoro allí.

Santiago se molesta y decide que ya no va a creer en sus sueños. Él no tenía que perder su tiempo en una gitana con interpretación pésima. Al día siguiente él está en el pueblo leyendo y tratando de olvidar que tuvo un sueño cuando un anciano comienza a hablarle. Santiago trata de ignorarlo pero el hombre no se da por vencido. Finalmente el hombre le dice que si le da un décimo de sus ovejas él le dirá donde puede encontrar su tesoro escondido.
Santiago claramente es sorprendido por esto ya que él nunca le menciona su sueño al hombre. El hombre le dice a Santiago que él ha logrado descubrir su Leyenda Personal, y que él debe decidir si es lo suficientemente valiente para seguirlo. El hombre le dice a Santiago que el seguir su Leyenda Personal hasta alcanzarla es la única obligación verdadera de una persona en éste mundo.
Santiago tiene una decisión difícil en sus manos. ¿Renuncia a su rebaño de ovejas, su vida estable, para ir en busca de su tesoro? Parece ser algo loco, pero el corazón de Santiago quiere ir en esta aventura.

Tomando el riesgo más grande de su vida Santiago decide hacerlo. Él le da un décimo de sus ovejas al hombre y vende el resto. El hombre, quien es un rey, le dice que debe de seguir los presagios para encontrar su tesoro. Él le da a Santiago dos piedras, Urim y Tumim, las cuales le ayudaran a tomar decisiones cuándo esté realmente estancado mientras vaya en su camino. El rey le desea buena suerte, y después Santiago sigue su camino.

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