Thorndike, Edward Lee

edward lee thorndike



Thorndike, Edward Lee
Psicólogo y educador estadounidense, nacido en Williamsburg (Massachusetts), estudió en Wesleyan y en las universidades de Harvard y Columbia. Thorndike se acercó a la psicología en el Teachers College de la Universidad de Columbia en 1899, donde trabajó como profesor adjunto de psicología de la educación desde 1901 hasta 1904 y como profesor de psicología desde 1904 hasta su retiro en 1940. Desde 1922 hasta 1940 fue también director de la división de psicología del Instituto de Investigación Educativa del Teachers College.

Mediante el uso de los experimentos de ensayo y error con animales, Thorndike formuló su ley llamada del efecto según la cual, se aprende aquella acción cuyo resultado es más satisfactorio y la aplicó al desarrollo de técnicas especiales de enseñanza para usar en la clase. Es especialmente conocido por la elaboración de varios tests de inteligencia y por el rechazo de la creencia de que temas considerados intelectuales como las lenguas y las matemáticas organizaban el cerebro. Como consecuencia de esta posición trabajó intensamente para favorecer la inclusión de nuevas disciplinas académicas, como la física y las ciencias sociales, en los currículos tanto de la escuela primaria como de la secundaria.
Entre los trabajos de Thorndike destacan los siguientes Psicología de la educación (1903), Inteligencia animal (1911), La medida de la inteligencia (1926) y Naturaleza humana y orden social (1940).

Teoria


Edward Thorndike realizó su investigación, también observando la conducta de animales pero después realizó experimentos con personas. Thorndike implantó el uso de “métodos usados en las ciencias exactas” para los problemas en educación al hacer énfasis en el “tratamiento cuantitativo exacto de la información”. “Cualquier cosa que exista, debe existir en determinada cantidad y por lo tanto pude medirse”. Su teoría, conexionismo, establece que aprender es el establecimiento de conexiones entren estímulos y respuestas.

La “ley de efecto” dice que cuando una conexión entre un estímulo y respuesta es recompensado (retroalimentación positiva) la conexión se refuerza y cuando es castigado (retroalimentación negativa) la conexión se debilita. Posteriormente Thorndike revisó esta ley cuando descubrió que la recompensa negativa (el castigo) no necesariamente debilitaba la unión y que en alguna medida parecía tener consecuencias de placer en lugar de motivar el comportamiento.
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Alfred Binet

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Alfred Binet 

 
Psicólogo francés, famoso por crear la primera escala de medida estandarizada de la inteligencia. Nació en 1857, en Niza, y se educó en La Sorbona, donde estudió derecho, aunque su atención se dirigió más hacia la medicina y la psicología. En 1889 ayudó a fundar el primer laboratorio de investigación psicológica de Francia, del que fue director, puesto desde el que intentó desarrollar técnicas experimentales para medir la inteligencia y la capacidad de razonamiento. En 1895 fundó la primera revista psicológica francesa, L’Année Psychologique, donde publicó los resultados de sus estudios.
Su trabajo más importante se centró en la medida de la inteligencia, diseñando, junto a su colega Théodore Simon, un test para la medida de la capacidad mental en los niños, la escala Binet-Simon, aparecida en 1905. Esta escala consistía en una serie de problemas destinados a medir la inteligencia general, donde los diferentes ítems estaban graduados según el nivel de edad al que la media de los niños podían resolverlo. La puntuación de un niño, basada en el número de respuestas correctas, marcaba la llamada  “edad mental” del niño, que, dividida entre la edad cronológica, permitía obtener un índice (el “cociente” intelectual) que, multiplicado por cien, sigue siendo la medida típica de los tests de inteligencia general. Binet murió en París en 1911, pero su trabajo pionero en el campo de la psicometría seguiría teniendo una influencia decisiva entre los psicólogos de todo el mundo. De hecho, la escala de Stanford-Binet, adaptación de su escala hecha en la Universidad de Stanford, en los Estados Unidos, fue usada durante muchos años en este país, donde se ha dado gran importancia a la medida de la inteligencia.

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Fobia Sexual

fobia sexual


Desarrollo:

La palabra fobia se deriva del griego phobía, temor): también puede ser:

• Repulsión temerosa y obsesiva hacia alguien o hacia una cosa.
• Temor patológico angustioso y obsesivo, que se observa en las neurosis,
especialmente en las obsesivas, y en algunas psicosis. Es bien sabido que los trastornos
de ansiedad y pánico pueden agravar las fobias que existían anteriormente, o aún
introducir nuevas fobias que no se habían experimentado antes. Las llamadas “fobias
simples” son respuestas fóbicas a cosas específicas, como a las alturas. Entre las fobias
simples están la acrofobia, la aracnofobia, la brontofobia, la claustrofobia, la
emetofobia o la triscadecafobia. Las fobias simples pueden ser tratadas por medio de
las técnicas de exposición progresiva usadas en la terapia conductual. Sin embargo,
la agorafobia y la fobia social son generalmente más complicadas y por lo tanto requierenterapias más sofisticadas.

Durante el acto sexual:


Como anteriormente lo dije existen muchas fobias o miedos, que tienen que ver con cosas tan diferentes que van desde animales, personas o bien lugares cerrados. Así también, existen en el ámbito de la sexualidad y son muy dañinas para el desarrollo pleno de la vida íntima de la pareja. Generalmente, la persona que posee cualquier tipo de fobia, manifiesta ataques de pánico, aceleraciones del ritmo cardiaco, sudoración, nerviosismo, temblores, náusea, sensación de terror, vértigo y escalofríos, los cuales pueden llegar a paralizarla, impidiendo su buen desempeño emocional, social y sexual.
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Subjetividad

subjetividad

Desarrollo:
Subjetividad, es el carácter de lo que es subjetivo, es decir, propio del modo de sentir o de pensar del sujeto y no del objeto en sí. El individuo subjetivo considera al objeto (lo externo) sólo a través de su conciencia. Subjetividad se opone a objetividad.

El filósofo alemán Immanuel Kant postuló en Crítica de la razón práctica (1788) que “los principios prácticos son subjetivos cuando lo que prescriben no es considerado por el sujeto como válido más que para su propia voluntad”. Lo subjetivo en filosofía puede conducir a un cierto relativismo, concepto según el cual cada individuo posee su propia verdad.

A través de la subjetividad el individuo puede ser captado como tal, en su integridad vital y existencial. Sus juicios son unilaterales, se forman desde el punto de vista propio y las referencias al yo son constantes. En psicología, lo subjetivo es todo aquello que se produce sin un estímulo externo aparente.
Se puede definir la subjetividad como el proceso psíquico cronológico y lógico por el cual un sujeto se convierte en tal, desde los primero años de su vida (Fernando De Greef).

La subjetividad es un concepto que para poder comprenderlo es necesaria la fusión de dos ciencias: la Filosofía y la Psicología. El aporte de la Filosofía es que la subjetividad “se refiere a las específicas interpretaciones que disciernen cualquier aspecto de la experiencia”. Así mismo, el aporte de la Psicología es que esas interpretaciones “son únicas para la persona que las experimenta, son cualidades subjetivas de las experiencias mentales y sólo son accesibles a la conciencia de esa persona, aun cuando ciertas partes de la experiencia son objetivas y accesibles a cualquiera, otras son únicamente producto de la persona misma.

Si me hubieran hecho objeto sería objetivo, pero me hicieron sujeto…
José Bergamín (1895-1983) Escritor español.

La subjetividad en la primera y segunda tópicas (Más allá del principio del placer y El yo y el ello).
En el lenguaje de Freud, se conocen por ‘tópicas’ las clasificaciones estructurales que describen el aparato psíquico en diversas instancias o sistemas. Freud propuso dos: hasta 1923, consideraba que el psiquismo se dividía en consciente / preconsciente / inconsciente; pero en El yo y el ello, publicado en 1923, mantiene que las divisiones básicas se establecen entre el Yo, el Superyó y el Ello.

En Más allá del principio del placer, Freud se cuestiona la idea de que el principio del placer sea la instancia rectora del curso de los procesos anímicos. Si así fuese, “la mayor parte de nuestros procesos psíquicos tendría que presentarse acompañada de placer o conducir a él, lo cual queda enérgicamente contradicho por la experiencia.” Un trastorno psicológico, que muestra variantes, le conduce a este cuestionamiento: se trata de la obsesión de repetición que aparece en los sueños de los enfermos de neurosis traumática (los que hoy en día se consideran pacientes con trastorno de stress postraumático) y en algunos juegos de los niños. Freud supone que la obsesión de repetición (que traslada al paciente de forma recurrente en su sueño a una situación muy desagradable que hubo de pasar, verbigracia, un accidente o la muerte de un ser querido o, en el caso del niño, la larga ausencia del padre) representa el intento de la psique por dominar absolutamente el acontecimiento traumático y debe entenderse como algo que se manifiesta “primariamente y con independencia del principio del placer”. Eso significa que Freud ha encontrado una primera excepción a uno de sus principios generales más conocidos: el de que los sueños representan la satisfacción imaginativa de deseos reprimidos. Ahora bien, lo más importante es que Freud repara en este momento que la obsesión de repetición manifiesta en los sujetos un instinto diferente al que hasta entonces había considerado como fundamental y único. El instinto de conservación, que, a nivel de especie, se expresa en la pulsión sexual o erótica, “se halla en curiosa contradicción con la hipótesis de que la total vida instintiva sirve para llevar al ser viviente hacia la muerte. De manera que Freud se ve obligado a admitir que, junto al instinto que busca el placer, existe otro instinto contrario en el ser viviente, que le empuja hacia la muerte, una especie de pulsión de muerte. Todo instinto es, según Freud, “una tendencia propia de lo orgánico vivo a la reconstrucción de un estado anterior, que lo animado tuvo que abandonar bajo el influjo de fuerzas exteriores, perturbadoras”: eso significa que los instintos, sexuales o destructivos, liberan la energía acumulada por la estimulación externa o interna para hacer retornar al organismo a un estado de equilibrio.

¿En qué consistiría la redescripción freudiana en este punto? Si la subjetividad está sujeta a estas fuerzas, las cuales operan desde el inconsciente, entonces las dimensiones conscientes de la psique quedan devaluadas a funciones laterales o de segundo orden. Freud señala que “la conciencia no puede ser un carácter general de los procesos anímicos, sino tan sólo una función especial de los mismos”. Por tanto, la conciencia es la punta consciente y extraña de un enorme iceberg de naturaleza inconsciente. Este carácter superficial de la conciencia es demostrado por Freud a través de la embriología: la conciencia, localizada en la corteza cerebral, habría permanecido ligada a la percepción sensible –y al sentido ingenuo de realidad que suele suministrar- y en parte ajena a la estimulación interna procedente del inconsciente. La conciencia sería, pues, una especie de isla absolutamente solitaria en medio de un océano subjetivo inconsciente. Ahora bien, su carácter de instancia intermedia entre la estimulación externa y la interna, del que Freud sacará bastante partido en El yo y el ello, le abocan a una existencia inestable, carente de la continuidad y firmeza que tradicionalmente se habían asociado a la conciencia o yo. Esta conclusión acaba siendo reforzada cuando Freud descubre, a través del examen del desarrollo de la libido en el niño, que el yo es “el verdadero y primitivo depósito de la libido, la cual parte luego de él para llegar hasta el objeto”. Si ese desplazamiento no se llega a producir, el yo deviene en fases ulteriores del desarrollo psicosexual el objeto anómalo del deseo, convirtiéndose en el origen y el centro del trastorno narcisista.
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Respuestas de acción

psicoterapia

Respuestas de Acción
Estratégias de Entrevista para Terapeutas


AUTOR: WILIAM H. CORMIER

Las respuestas de eschucha implican responder al mensaje del cliente fundamentalmanete desde su punto de vista o marco de referencia. En el proceso terapéutico hay momentos en los que es legítimo moverse más allá del marco de regerencia del cliente y emplear respuestas que incluyen percepciones y datos generados por el terapeuta. Estas respuestas, que nosotros denominamos respuestas de acción, son más activas que pasivas y reflejan un estilo más directivo del terapeuta y menos centrado en el cliente. Las respuestas de escucha influyen indirectamente sobre el cliente mientras que las respuestas de acción ejercen sobree éste una influencia más directa (Ivey, 1988). Las respuestas de acción se basan tanto en las hipótesis y percepciones del terapeuta como en los mensajes y conducta del cliente. Nosotros hemos seleccionado cuatro respuestas de acción: las pruebas, la confrontación, la interpretación y la información. Cuales son las diferencias entre prueba e información en las respuestas de acción del terapeuta. El propósito fundamental de las respuestas de acción es, Cuál es el propósito de las respuestas de acción? según Egan (1990), ayudar a los clientes a ver la necesidad de cambio y acción a través de un marco de referencia más objetivo.

RESPUESTAS DE ACCIÓN Y TEMPORALIZACIÓN


La temporalización, el momento en que se introducen las respuestas de acción en la entrevista es la parte más difícil del uso de las mismas. Las respuestas de escucha reflejan la comprensión de sí mismos de los clientes. Por el contrario, las respuestas de acción reflejan la comprensión que tiene el terapeuta sobre el cliente. Las respuestas de acción pueden utilizarse en la entrevista siempre que el terapeuta las fundamente con la atención y escucha. La base de atención puede elevar la receptividad del cliente al mensaje de acción del terapeuta. Si el terapeuta se confía sólo de sus opiniones y percepciones, el cliente puede responder con negaciones y con respuestas defensivas e incluso con el abandono de la terapia. Cuando sucede esto, el terapeuta debe retroceder a un nivel de influencia menos obstructivo y escuchar más al cliente, al menos hasta que se haya generado una fuerte base de confianza con el cliente.

CUATRO RESPUESTAS DE ACCIÓN


Hemos seleccionado cuatro respuestas de acción para el presente capítulo: las pruebas, la confrontación, la interpretación y la información. Una prueba es una pregunta o cuestión, abierta o cerrada. Una confrontación es la descripción de una discrepancia del cliente. Una interpretación es una posible explicación de la conducta del cliente. La información es la comunicación de datos o hechos sobre experiencias, sucesos, alternativas o personas.

Observe cómo se diferencian estas cuatro resuestas de acción en el siguiente ejemplo:

• Cliente, una viuda de 35 años, madre de dos hijos pequeños: toda mi vida se quebró cuando murió mi marido. Sigo sintiendome muy insegura de mi capacidad para salir adelante y para mantener a mis hijos. Mi marido tomaba siempre todas las decisiones por mí. Llevo tanto tiempo sin dormir y cada vez bebo más que ni siquiera puedo pensar. Además he engordado 7 kilos. Tengo el apsecto de una puta. ¿Quién puede querer emplearme en el estado en que me encutro?
• Pruba del Terapeuta: ¿Qué te hace pensar queno eres capaz de arreglártelas tú sola? O ¿Cómo crees que podrías manejar la situación?
• Confrontación del Terapeuta: Parece que me estás diciendo dos cosas, primero que no estás segura de tu capacidad para trabajar y mantener a tu familia pero también que estás dificultando la posibilidad que alguien te vea como apta para ocupar un puesto por las cosas que tu estás haciendo, como beber y engordar.
• Interpretación del Terapeuta: Es posible que tu consumo elevado de alcohol y el mismo isomnio sean las formas de continuar evitando la aceptación de la responsabilidad de adoptar decisiones por ti misma.
• Información dada por el Terapeuta: Quizá no hayas superado aún el proceso de dolor. Puede ayudarte el reconocer tus sentimientos de pérdida y analizar el momento en que te hallas con respecto a los diferentes estados de aflicción. Por ejemplo…
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