Pérdidas y el proceso de duelo –John Bowlby

proceso de duelo

Desde el punto de vista de la psicología el proceso de duelo es visto como un proceso psicológico que uno atraviesa tras la muerte de un ser amado. Este proceso parece ser más difícil para los hombres que para las mujeres. De hecho, el duelo tiene ciertas cualidades que lo caracterizan como “duelo”. John Bowlby en el año 1,980 logró poner en manifiesto que existen 4 fases en la “respuesta normal” ante la pérdida de una esposa o de un familiar cercano. Las cuatro fases son las siguientes:

Proceso del duelo (fases según Bowlby)

  1. Entorpecimiento e incredulidad que puede durar desde unas cuantas horas a una semana, y que puede estar señalado por estallidos de intenso malestar, pánico, o angustia.
  2. Añoranza y búsqueda de la persona amada, que puede durar desde unas cuantas semanas a varios meses.
  3. Desorganización y desesperación.
  4. Cierto nivel de reorganización.

Durante la segunda fase (que se parece más a la ansiedad que a la depresión), la persona en proceso de duelo puede que muestre incapacidad para descansar, insomnio y preocupación (o ira) hacia la persona amada. La intensidad de la añoranza y la búsqueda va disminuyendo progresivamente.

La tercera fase, la desesperación, comienza cuando la persona termina por aceptar que esa pérdida será permanente, y se da cuenta de la necesidad de abandonar antiguas formas de pensar, de sentir y de actuar, lo que incluye el establecimiento de una nueva identidad (por ejemplo, como viudo o viuda). Durante esta fase, es posible que se cumplan los criterios de trastorno depresivo mayor. Sin embargo, poco a poco la mayoría de la gente consigue pasar a la cuarta fase y empieza a reconstruir su vida. Se va recuperando la capacidad para responder al mundo externo, va disminuyendo la tristeza y vuelve el interés por la vida. Esto es lo que suele considerarse un proceso normal. Sin embargo, algunas personas se atascan en algún momento de esa secuencia. Por esa razón, el DSM-4-TR sugiere que no se debe diagnosticar un trastorno depresivo mayor hasta que hayan transcurrido dos meses de la pérdida, incluso aunque se cumplan todos los criterios.

Según Bowlby, si ignoramos de momento a las personas que están diagnosticadas del trastorno depresivo mayor, es fácil percatarse de la función adaptativa del duelo. De hecho, una persona que no sea capaz de mostrar duelo en las circunstancias en que debería hacerlo es motivo de preocupación, debido a que probablemente no está procesando adecuadamente esa pérdida, al menos en un ámbito psicológico. Las personas que no manifiestan un duelo consciente pueden aparentar un funcionamiento adecuado, pero por dentro suelen estar tensas e irritables, y muestran ciertos síntomas físicos, como dolor de cabeza o palpitaciones.

No podemos considerar el luto como un estado psicológico que termina en algún momento y del cual uno se recupera. Puede que disminuya la intensidad de los sentimientos… pero mientras que la muerte sea algo permanente e inmutable, el proceso no lo es….. por eso mismo la resolución del duelo supone la continuidad de los vínculos que el superviviente mantiene con el fallecido y… esto puede constituir una parte saludable de la vida del que ha quedado vivo.

Referencia: James N. Butcher; Susan Mineka; Jill M. Hooley. “Psicología clínica” 12.a edición. Editorial Pearson Educación, S.A., Madrid, 2007. Pag. 218

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