8 Poderes terapéuticos del juego

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Debido a su naturaleza teóricamente integradora, la terapia filial incorpora muchos de los poderes terapéuticos del juego. A continuación explicare los poderes relevantes con una breve explicación de cómo son incluidos en la terapia filial.

  1. Superación de la resistencia

Es raro que los niños muestren resistencia durante la terapia filial porque disfrutan de la seguridad emocional del juego y están deseosos de divertirse con sus padres. Los padres exhiben poca resistencia en la atmósfera de empatía y aceptación que ofrece el terapeuta filial.

  1. Comunicación

En la terapia filial los niños comunican mucho mediante las metáforas de su juego. A menudo se abren muy pronto con sus padres, quizá porque ya los conocen y mantienen con ellos una relación íntima, aunque sea una relación dañada. Los padres tienen una gran oportunidad de comunicar su comprensión recién adquirida de sus hijos, y el terapeuta ofrece comprensión y aceptación, lo que alienta su comunicación acerca de sus pensamientos y sentimientos.

  1. Dominio clínico y del desarrollo

Los niños llegan a adquirirlo a través del juego. En este clima pueden representar con libertad sus angustias, preocupaciones y traumas, lo que eventualmente les permite adquirir control de los sentimientos aterradores o angustiantes. Esto suele suceder de manera muy natural en el contexto de su relación y durante las sesiones no directivas de juego. Buena parte de su juego refleja temas del desarrollo y de dominio.

Para los padres, el dominio proviene del aprendizaje de las habilidades, de su éxito para modificar su comportamiento y de los sentimientos de satisfacción que experimentan a medida que sus interacciones con sus hijos se tornan más felices y saludables.

  1. Pensamiento creativo

En el caso de los niños, el pensamiento creativo aparece durante las sesiones de juego que ellos dirigen. Dado que tienen la libertad de llevar el juego a donde lo necesiten, y lo hacen, pueden encontrar soluciones creativas para muchos de sus problemas. Para los padres, la creatividad llega cuando descubren nuevas formas de interactuar con sus hijos y de resolver los problemas. La adquisición de nuevas habilidades y el apoyo continuo y sin juicios del terapeuta les permite pensar y planear con mayor libertad.

  1. Catarsis y abreacción

Los niños por lo general representan sus sentimientos más intensos y recrean los eventos traumáticos gracias al ambiente seguro y de aceptación creado por sus padres. El juego puede ser muy expresivo. Los padres son capaces de expresar al terapeuta sus dudas, frustraciones, enojo y alegrías con la seguridad de que recibirán una respuesta empática.

En ocasiones, las secuencias o temas del juego de los niños producen la abreacción de los padres acerca de eventos traumáticos compartidos o de sus sentimientos ocultos acerca de sus hijos y de sí mismos.

  1. Juego de roles, fantasía y metáfora

Es frecuente que los niños usen el juego de roles durante la terapia filial. A menudo incluyen a sus padres en el juego imaginario, lo cual permite que los padres obtengan insight sobre el mundo interno de sus hijos. Con ayuda del terapeuta, los padres suelen obtener una comprensión nueva de las dinámicas de su familia y del camino a seguir porque las metáforas y el juego imaginario de sus hijos pueden ser como un espejo sostenido frente a la familia. Para los niños suele resultar muy enriquecedor representar varios papeles imaginarios, y los padres se sienten empoderados cuando se unen a ese juego con habilidad y comprensión.

  1. Formación del apego y fortalecimiento de la relación

El juego proporciona una base sólida para el apego saludable. En las sesiones de terapia filial los padres aprenden a ofrecer una base segura para sus hijos, en la que les permiten explorar primero el cuarto de juego y después el mundo, con la certeza de que los niños regresarán en busca de apoyo y aliento. El propósito principal de la terapia filial es crear relaciones y vínculos de apego fuertes, porque sin ellos no puede obtenerse un cambio verdadero. Las habilidades mostradas por los padres en la sesión de juego, aunadas a la libertad del juego de los niños, ofrecen nuevas oportunidades para superar los problemas de la relación y crear nuevas relaciones cariñosas y recíprocas.

  1. Disfrute

Este es quizá el “efecto secundario” más benéfico de las sesiones de juego. Cuando padres e hijos aprenden a disfrutar juntos las sesiones de juego, se unen más. El disfrute se convierte en el “adhesivo” de su relación. Muchas familias siguen teniendo sesiones de juego mucho después de que termina la terapia formal. Cuando se les pregunta la razón, es común que digan “porque son divertidas”.

Referencia: Charles E. Schaefer; tr. Por María Elena Ortiz Salinas. “Fundamentos de terapia de juego” 2ª edición. Editorial El Manual Moderno. México. 2012. Pág. 162

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