Porqué ya no se debe usar el TAT y el Test de Rorschach

test de rorschach

Las pruebas proyectivas han sido ampliamente utilizadas por los psicólogos a lo largo de la última mitad del siglo. Han sido administradas a, literalmente, millones de personas. Dado su amplio uso durante años, surge la pregunta lógica de “¿funcionan?” Cuando se dice “funcionan”, dentro del contexto de evaluación psicológica, generalmente se refiere a “¿acaso predicen consecuencias importantes para la vida?”

Sería imposible responder con un sí o un no a la pregunta de “¿funcionan las pruebas proyectivas?” ya que puede que éstas funcionen, o que tengan validez, para prevenir sólo ciertos tipos de consecuencias.

Por otro lado, existen diferentes maneras de calificar una prueba proyectiva. Han habido muchos psicólogos que, a lo largo de los años, han ido desarrollando diferentes esquemas para interpretar y clasificar la forma en la cual la gente responde a los reactivos de una prueba proyectiva.

Es posible que algunos sistemas de calificación funcionen correctamente, mientras que otros no. Estas complicaciones parecen indicar que no se puede responder a la pregunta de si las pruebas proyectivas funcionan, cuando solamente se toman en consideración uno o dos estudios aislados. En lugar de ello, se requiere la revisión exhaustiva de varios esquemas de calificación, así como del rango de consecuencias que el psicólogo puede esperar predecir. Una revisión de este tipo, particularmente profunda, fue la realizada por Lilienfeld y colaboradores en el año 2,000. Estos autores se enfocaron en las complicaciones que implica evaluar la validez de una prueba proyectiva. Se dedicaron a revisar las investigaciones basadas en distintos métodos proyectivos, incluyendo la prueba Rorschach y la prueba TAT, así como a los métodos empleados para calificar el tipo de respuesta que generan estas pruebas.

¿Qué fue lo que encontraron?

Por un lado, su revisión indicaba que existen ciertos métodos de calificación que resultan válidos para ciertos propósitos. Por ejemplo, cuando las historias que surgen de la prueba TAT se califican por la presencia de temas que se vinculan con la motivación, hay evidencia de que las respuestas a la prueba TAT están asociadas con medidas de conducta motivada. Las medidas de motivos de la prueba TAT también dan muestra del grado en el cual la gente recuerda los sucesos cotidianos, en las que la gente muestra tener mejor memoria para aquellos sucesos que están relacionados con sus motivos. Sin embargo los resultados a favor de las pruebas demostraron ser sólo excepciones. La revisión hecha por Lilienfeld y colaboradores, mostró que las pruebas proyectivas por lo regular no funcionan. Por ejemplo, a pesar de haber una variedad de formas en las que se pueden calificar las respuestas a la prueba Rorschach, la diversidad de esquemas de calificación no hace gran diferencia; “la abrumadora mayoría de índices Rorschach” no estaba relacionada de manera verdaderamente consistente con consecuencias que fueran interesantes.Y a pesar de la posibilidad de que haya cierta validez para los métodos que califican los asuntos de realización en las repuestas a la prueba TAT, así como los sistemas de evaluación del Rorschach, también carecen de validez.

Lilienfeld recomienda a los estudiantes de psicología no tener ya una capacitación profunda en el uso de estas pruebas, y señala que un comité de la American Psychological Association (APA) ha llegado a la conclusión de que las pruebas proyectivas ya no deberían ser un componente de la formación en la psicología del siglo XXI.

¿Por qué es que las pruebas proyectivas no funcionan tan bien? Es decir, ¿por qué rara vez ayudan a los psicólogos a predecir consecuencias de la vida con un alto nivel de precisión?

Existen muchas razones posibles, pero se destacan dos. La primera tiene que ver con la coincidencia entre varios juicios: si dos psicólogos (dos “jueces”) califican las respuestas de una persona a una prueba proyectiva, ¿serían capaces de lograr un acuerdo mutuo (¿serán confiables los juicios?)?

Al utilizar pruebas proyectivas, los psicólogos no tratan con meras respuestas de opción múltiple, sino con una serie de enunciados verbales complejos, que deberán ser interpretados. Las interpretaciones que dé el psicólogo pueden reflejar no sólo la forma de pensar de quien toma la prueba, sino también la del psicólogo que las califica. Los pensamientos, sentimientos, y modos de interpretación del psicólogo pueden llegar a influir en la calificación de la prueba. Si entre distintos psicólogos existen diferencias en sus modos de interpretar entonces la fiabilidad entre juicios será baja.

Las investigaciones demuestran cómo las pruebas proyectivas presentan este gran problema. La fiabilidad entre juicios de calificación no es lo suficientemente alta. Aun si se emplean los más desarrollados sistemas de calificación de la prueba Rorschach, “sólo cerca de la mitad” de sus variables alcanzarían el “índice mínimo aceptable”.

Freud, ni siquiera desarrolló o empleó pruebas proyectivas. Se basó por completo en los métodos de asociación libre a partir de entrevistas. Así es que la teoría de Freud puede estar bien, incluso cuando los procedimientos de evaluación desarrollados por sus sucesores presenten defectos.

Por lo tanto, una meta para los teóricos de la personalidad es proporcionar lineamientos, los cuales puedan inspirar la creación de procedimientos de evaluación de la personalidad con altos niveles de fiabilidad y validez.

Referencia: Cervone, Daniel “Personalidad: teoría e investigación” 2a edición. Editorial El Manual Moderno. México. 2009. Pág. 54

Traducción de: Personality : theory and research, 10th ed.
Traducido por Rodrigo Priego Ramírez.

Compártelo y mira lo que sucede!