Primeras pruebas mentales: McKeen Cattell

pruebas mentales

James McKeen Cattell (1861-1944), diseño las primeras pruebas mentales. Además de ser psicólogo Cattell fue también un personaje clave en la configuración de la evaluación psicológica. Realizó sus estudios bajo la dirección de Wundt, en Leipzig, por lo que tuvo una formación experimental rigurosa. En el año 1886 para su doctorado concluyó una disertación sobre las diferencias individuales en el tiempo de reacción; su tesis se tituló The Time up by Cerebral Operations. Dos años más tarde, en Cambridge, fue discípulo de Galton, quien reforzó su interés por el estudio de las diferencias individuales.

 

Rechaza abiertamente la introspección como una forma de abordar los fenómenos psicológicos y sostiene que el objetivo prioritario de la disciplina es el uso de los procedimientos objetivos en el estudio de las ejecuciones de los sujetos, sin atribuir a éstas inferencias o atributos subyacentes.

A su regreso a Estados Unidos, en la Universidad de Columbia, Cattell se concentra en la creación de laboratorios de psicología experimental y en la elaboración y aplicación de pruebas. Al igual que Galton, Cattell consideraba que era posible obtener una medida del funcionamiento intelectual mediante la medición de los procesos mentales, tales como las funciones sensoriales, perceptivas y motoras. Creó una batería de 50 pruebas cuyo objetivo, de acuerdo con el planteamiento de Galton, fue la determinación del rango, exactitud y naturaleza de las facultades psicológicas más elementales, así como la posibilidad de reunir suficiente material para determinar los factores que regulan el desarrollo de estas facultades, sus conexiones y sus perturbaciones, por lo que se convirtió en el primer psicólogo que planteó el uso de las baterías de pruebas para la evaluación psicológica.

Pruebas mentales

En un artículo que escribió en el año 1890 para la revista Mind: “Mental Tests and Measurements”, acuño el término de “test mental”, el cual se emplearía para caracterizar el área durante los siguientes 50 años, y describió una serie de 10 pruebas que aplicaba anualmente a estudiantes universitarios con el objetivo de determinar su nivel intelectual y pronosticar su desempeño académico. Las pruebas eran:

  1. Fuerza de la presión ejercida con la mano, medida con un dinamómetro
  2. Tasa de movimiento de la mano en el trayecto de una distancia de 50cm
  3. Umbral de tacto de dos puntos (diferencia mínima perceptible donde dos puntos todavía se perciben como separados)
  4. Sensibilidad al dolor: grado de presión necesaria para sentir dolor con una punta de goma contra la frente
  5. División en dos partes de una línea de 50cm
  6. Estimación de un tiempo de 10 segundos
  7. Memoria o número de letras repetidas después de escucharlas una sola vez

Cattell tuvo varios discípulos que después se convirtieron en psicólogos famosos entre ellos están Clarke Wissler quien obtuvo las puntuaciones de las pruebas mentales y de las calificaciones escolares de 300 estudiantes de la Universidad de Columbia y del Colegio Barnard, con el objetivo de demostrar que los resultados de las pruebas mentales podían pronosticar el desempeño académico. Los resultados fueron expuestos por Wissler en el año 1901, en un artículo que publicó en Psychological Review “The Correlation of Mental and Physical Tests” en el cual mostró que la correlación entre la ejecución en las pruebas mentales y las calificaciones escolares era muy baja, e incluso en algunas pruebas era negativa.

La reacción de los psicólogos al iniciar el siglo XX fue concluir a regañadientes que Galton había estado equivocado en sus intentos por inferir capacidades complejas a partir de capacidades simples. Sin embargo, el abandono del desarrollo de pruebas que midieran la capacidad intelectual no duraría mucho tiempo ya que en el año 1905, en Francia Alfred Binet elaboraría la primera prueba propiamente psicométrica de la historia.

Referencia: Aragón Borja, Laura Edna. “Evaluación psicológica : historia, fundamentos teóricos-conceptuales y psicometría”  Editorial El Manual Moderno, 2011. México. Pág. 12

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