Psicoanálisis: Dos hipótesis fundamentales de su teoría

Psicoanálisis

El psicoanálisis, como otras ciencias, ha dado origen a ciertas teorías que derivan de los datos de la observación y que procuran ordenar y explicar éstos. Es una rama de la psicología general y comprende las partes que constituyen, con mucho, las contribuciones más importantes aportadas a la psicología humana hasta la fecha.

Es importante apreciar que la teoría psicoanalítica abarca tanto el funcionamiento mental normal como el patológico. Es verdad que la práctica del psicoanálisis consiste en el tratamiento de las personas mentalmente enfermas o perturbadas; pero las teorías del psicoanálisis se relacionan con lo normal tanto como con lo anormal, aunque hayan derivado principalmente del estudio y tratamiento de lo anormal.

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Como en cualquier disciplina científica, las diversas hipótesis de la teoría psicoanalítica se entrelazan mutuamente.

Dos de tales hipótesis, que han sido confirmadas sobradamente, son el principio del determinismo psíquico o causalidad, y la proposición de que la conciencia es más bien un atributo excepcional y no regular de los procesos psíquicos. Para expresar esta última afirmación con otras palabras, podríamos decir que, de acuerdo con la teoría psicoanalítica, los procesos mentales inconscientes son de frecuencia e importancia extraordinaria en el funcionamiento mental tanto normal como anormal.

El principio del determinismo psíquico. El sentido de este principio es que en la mente, como en el mundo físico, nada ocurre por casualidad o a la ventura. Cada fenómeno psíquico está determinado por aquellosque le precedieron. La realidad es que los fenómenos mentales son tan incapaces de carecer de una conexión causal con los que les precedieron, como lo son los físicos. En la vida mental no existe, en este sentido, discontinuidad alguna.

Si pasamos ahora a los fenómenos de la psicopatología es de esperar que se pueda aplicar el mismo principio. Cada síntoma neurótico, está causado por otro proceso mental, pese al hecho de que el paciente mismo considere a menudo que el síntoma es extraño a su ser, que está completamente desconectado del resto de su vida mental.

En este punto ya no podemos evitar el reconocimiento de que estamos hablando no sólo de la primera de nuestras hipótesis fundamentales, el principio de determinismo psíquico, sino también de la segunda, es decir, de la existencia e importancia de procesos mentales que el propio individuo o de los que ignora, es inconsciente.

En verdad la relación entre estas dos hipótesis resulta tan íntima que apenas si se puede discutir una de ellas sin introducir la otra. Precisamente el hecho de que gran parte de lo que ocurre en nuestras mentes sea inconsciente, es decir, desconocido para nosotros mismos, responde de la aparente discontinuidad de nuesta vida mental. Cuando una idea, un sentimiento, un olvido accidental, un sueño o un síntoma patológico parezca no estar relacionado con lo que aconteció antes en la mente, es porque su conexión causal reside en algún proceso mental inconsciente. Si se puede descubrir tal causa o causas, entonces desaparecen todas las discontinuidades aparentes y la cadena causal o secuencia, resulta clara.

Naturalmente, se desea saber si existe algún método general para descubrir procesos mentales que el propio individuo ignora. ¿Se pueden observar directamente, por ejemplo? Y si no, ¿cómo descubrió Freud la frecuencia e importancia de tales procesos de nuestra vida mental?

Los métodos para estudiar dichos fenómenos son indirectos, pues nos permiten inferir la existencia de estos fenómenos y, a menudo, determinar su naturaleza y su significado en la vida mental del individuo objeto de nuestro estudio. El método más colosal y confiable que tenemos para estudiar los procesos mentales inconscientes es la técnica que Freud desarrolló en un periodo de varios años. Fue durante los mismos en los que creó e incrementó la técnica del psicoanálisis cuando Freud comprendió, con la ayuda de su nuevo método, la importancia de los procesos inconscientes en la vida psíquica de todo individuo, mentalmente sano o enfermo.

Al considerar los fenómenos mentales inconscientes, Freud descubrió pronto que éstos podían ser divididos en dos grupos. El primero comprendía pensamientos, recuerdos, etcétera, que con facilidad podían hacerse conscientes por un esfuerzo de la atención. Tales elementos psíquicos tienen fácil acceso a la conciencia y Freud los denominó preconciencia. Cualquier pensamiento que puede hacerse consciente en un momento determinado, por ejemplo, es preconsciente tanto antes como después de ese momento particular. El grupo más interesante de fenómenos inconscientes, sin embargo, comprende aquellos elementos psíquicos que sólo pueden adquirir conciencia por la aplicación de un esfuerzo considerable.

Fue para este segundo grupo de fenómenos para el que Freud reservó el término inconsciente en sentido estricto. Pudo demostrar que el que fueran inconscientes en este sentido, de ninguna manera evitaba que ejercieran una influencia muy importante en el funcionamiento mental.

Referencia: Cueii José. “Teorías de la personalidad” 3a ed. Editorial Trillas,  1990 (reimp. 2008). México. Pàg 47

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