Psicobiologia de la depresión

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El enfoque biológico de la depresión data desde los tiempos de Hipócrates en el que este filósofo llego a la conclusión de que la depresión se produce por un excesivo enfriamiento y acumulación de bilis negra. A partir de ese momento el término “melancolía” (mele = negro; celos = bilis), adquirió fuerza y se vinculó a la depresión ya que la melancolía (tristeza, soledad, nostalgia) puede llevar a la depresión.

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El estudio de la depresión desde la psicobiologia ha estado desarrollándose a través del tiempo y a mediados del siglo XX, se empezaron a descubrir las relaciones entre los efectos bioquímicos de ciertas sustancias y las modificaciones correspondientes del estado afectivo, con lo que se fue aclarando el verdadero papel del sistema nervioso en la depresión.

Ahora bien, desde una perspectiva científica se explica que los estados depresivos son el resultado de la interacción de múltiples factores, genéticos, evolutivos, bioquímicos e interpersonales, cuyos efectos convergen en el sistema límbico y originan una alteración funcional reversible de los mecanismos cerebrales de gratificación y refuerzo. La teoría de la dinámica circular en la etiopatogenia de la depresión de González de Rivera en el año 1984 tiene en cuenta estos aspectos, considerando un mecanismo de retroalimentación positiva que, una vez establecido, tiende a auto mantenerse. De manera gráfica, este concepto se resume en el “circulo vicioso de la depresión”, que se presenta a continuación:

 circulo vicioso de la depresion

Una situación crónica de estrés (1) puede acabar agotando los mecanismos de neurotransmisión cerebral, con el consiguiente déficit de catecolaminas y/o serotonina (2), lo que conduce a un estado depresivo(3), el desánimo, la indefensión y la desesperanza (4), propios de la depresión, llevan a un estado de desinterés e inhibición generalizada (5), con la consiguiente inferioridad competitiva y aumento del riesgo de situaciones de perdida, tanto de personas queridas como de oportunidades, refuerzos y gratificaciones (6). Las experiencias de perdida, aparte de ser estresantes en sí mismas, aumentan la vulnerabilidad ante el estrés, perpetuándose de esta manera el ciclo. La misma dinámica circular puede iniciarse a partir de cualquier otro de sus puntos, por ejemplo, una perdida severa, o un estado de indefensión aprendida, o elaboraciones cognitivas pesimistas, entre otros.

En pocas palabras, la psicobiologia explica que a las personas se les dificulta salir de la depresión porque es un “círculo vicioso”. Este círculo vicioso solo puede trabajarse mediante terapia ya sea desde el AT (Análisis transaccional) o el EMDR (Eye Movement Desensitization and Reprocessing) Desensibilización y reprocesamiento a través de movimientos oculares.

Referencia: Amparo Belloch Universidad de Valencia Bonifacio Sandín Universidad Nacional de Educación a Distancia Francisco Ramos Universidad de Salamanca “Manual de psicopatología, volumen II” 2da. Edición. McGraw Hill/interamericana de España. Pág. 302

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