Psicopatología de la psicomotricidad en niños

psicomotricidad
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Sinopsis:

La psicomotricidad es una función que refleja la actuación del niño en interacción con experiencias afectivas y cognitivas, algo diferente a la simple motricidad que sólo se refiere a la función muscular física. Más que ser una función muscular la psicomotricidad incluye: el tono muscular y la armonía cinética. Además, en la evaluación de la psicomotricidad se deben recoger datos sobre la expresión facial, las características del habla (volumen, ritmo, velocidad) y la motórica en general.


Desarrollo:

Alteraciones de la psicomotricidad

Dentro de las alteraciones de la psicomotricidad del niño podemos encontrar las siguientes:

Agitación psicomotriz: es un síndrome psicomotor frecuente, tiene muchas manifestaciones y diversas causas. La agitación psicomotriz se trata de una hiperactivación psíquica y motora (seguida de gestos, movimientos y conductas realizadas rápidamente y sin objetivo). Los síntomas asociados pueden ser los siguientes: hiperactivación psíquica; desinhibición verbal; estado afectivo ansioso, colérico o eufórico; potencial agresivo hacia sí mismo y los demás; trastornos de conciencia de tipo confusional (ej.: fuga de ideas).

En la agitación psicomotriz se distinguen cuatro tipos de etiología pero los estados enfocados a cuadros infantiles son los tres siguientes:

1. Agitación reactiva frente a acontecimientos de extrema tensión, ya sean reales o imaginados, o ante factores orgánicos o farmacológicos.
2. Agitación en trastornos orgánico-cerebrales: en cuadros alucinados como el delirium tremens, durante las crisis convulsivas de la epilepsia, como consecuencia de accidentes vasculares cerebrales o traumatismos craneoencefálicos y en demencias.
3. Agitaciones depresivas: pueden aparecer en melancolías involutivas y depresiones seniles y en algunas, aunque rara vez, fases depresivas de un trastorno bipolar.

Alteración de la psicomotricidad

Dentro de las alteraciones de la psicomotricidad con frecuencia se manifiestan las siguientes:
Inquietud psicomotora: es una forma menor de agitación, diferenciada fundamentalmente de la anterior en la cierta capacidad de control sobre los movimientos y la ideación que aparece en ésta.
Retardo de la psicomotricidad: se corresponde inversamente con la agitación psicomotora. Típico de cuadros depresivos y niños con tendencias autistas.

Estupor: actitud de permanecer ajeno o distante del entorno, con ausencia de las funciones de relación, paralización absoluta del cuerpo y mutismo, que puede durar segundos o semanas. Para salir de este estado es necesaria una estimulación intensa y repetida. Suele aparecer asociado a otros signos como: trastornos vegetativos, respuestas extrañas al frío y al calor, catalepsia, estereotipias y manierismos, negativismo.

Catatonía:

Síndrome psicomotor que puede incluir diversos síntomas tales como: catalepsia; rigidez muscular; negativismo (oposición a cualquier movimiento que se le ordena al sujeto); estupor (grado mayor de inhibición o retardo psicomotor: paralización extrema del cuerpo y mutismo); ecosíntomas; mutismo; estereotipias y manierismos.

Aparece principalmente en la esquizofrenia catatónica y también en trastornos afectivos, cuadros neurológicos y alteraciones de los ganglios basales, sistema límbico y diencéfalo. Frecuentemente los catatónicos salen súbitamente de su estado para entrar en el raptus: un estado de agitación donde puede producirse tempestad de movimientos.

Catalepsia: actitud inmóvil, con la musculatura rígida hasta el punto de que pueden colocarse en posturas forzadas antigravitatorios, durante mucho tiempo. A esto se le llama: flexibilidad cérea. En realidad es un síntoma del síndrome catatónico.

Maneerismos: movimientos parásitos que aumentan la expresividad de los gestos y la mímica. Exageración de un movimiento intencional. Por ejemplo, las sonrisas inmotivadas, los gestos muy artificiosos.

Discinesias: contracciones clónicas involuntarias de la boca, cara y lengua como lamerse los labios, chupeteos, muecas masticatorias, fruncimiento de labios.

Las dos formas clínicas de la discinesia son:

Discinesia aguda: contracciones de los músculos de las extremidades superiores, cuello y espalda, provocando tortícolis y espasmos de torsión. Aparece en los primeros días de tratamiento con neurolépticos.

Discinesia tardía: movimientos involuntarios y raros de la boca, lengua y cara. Inicio lento e insidioso. Aparecen tras consumo continuado de una variedad de neurolépticos y en alteraciones orgánico-cerebrales.

Acinesia: síntoma más grave o acusado de carencia de movimientos.

Apraxias: imposibilidad de realizar movimientos coordinados para un fin determinado, ej.: abrocharse los botones, desvestirse, etc. SIN que haya parálisis, fallos motores o sensitivos. Cuando se observan en niños se llama apraxia evolutiva o dispraxia (perturbaciones notables en la organización del esquema corporal y en la representación temporoespacial).

Referencia:
Casado Persona, Mónica “Manual de Preparación para el Examen PIR vol. 1” Editorial MAD

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