Psicopatología y trastornos del lenguaje en niños

trastorno del lenguaje
Trastornos del Lenguaje
Sinopsis:

Dentro de la psicopatología y trastornos del lenguaje en niños existe una amplica gama de trastornos poco conocidos. Los enfoques actuales ya no dividen el lenguaje en tareas globales (escritura, lectura, habla) sino que operan desde unos niveles generales de uso común: el fonológico, el sintáctico, el semántico y el pragmático.

El trastorno del lenguaje es un deterioro o desarrollo insuficiente de la utilización de un sistema de símbolos, hablados, escritos, etc. incluyendo morfología, sintaxis, semántica y pragmática y es un tanto complejo para explicarlo en pocas palabras.

De manera que el estudio de la psicopatología y trastornos del lenguaje en niños ha sido investigado de manera general, más que por categorías descriptivas. En este post explicare la psicopatología y trastornos del lenguaje en niños desde una gama general explicando cómo se desarrollan estos trastornos del lenguaje en el niño que pueden ser: orgánicos (debidos a alteraciones del SNC: afasias, alexias, agrafías, disartria adquirida, etc.) o funcionales (retraso simple del habla, disfasia evolutiva, dislexia evolutiva, dislalia funcional, disfemia.)


Desarrollo:

TIPOS DE TRASTORNOS DEL LENGUAJE

Dentro de los Trastornos morfológicos del lenguaje encontramos:

Disartria: este es un trastorno de la articulación de palabra debidos a causa orgánica, junto con dificultades de carácter motriz. Se puede deber a: 1) alteraciones o malformaciones de los órganos fonéticos,2) parálisis o lesiones en el tramo periférico de los nervios cerebrales que intervienen en el lenguaje, 3) enfermedades de los centros cerebrales que forman parte del proceso verbal. El niño disártrico es incapaz de producir expresiones verbales automatizadas (el afásico sí)

Dislalia: la dislalia constituye una dificultad de articular uno o varios fonemas, sílabas o palabras, normalmente sin causa orgánica aparente, es decir funcionales, aunque algunas otras son debidas a malformaciones orgánicas (labio leporino, fisura palatina, etc.)

Cuando en la articulación de un palabra los órganos no se colocan correctamente pueden producirse errores en la pronunciación del lenguaje: sustituciones (reemplazar un sonido correcto por otro incorrecto), omisiones, inserciones (se agrega un sonido que no corresponde a cualquier parte de la palabra), distorsiones (mutilación, falta de claridad o descuido que origina un sonido débil o incompleto).

Es normal que los niños cometan estos errores, por eso tienden a repetir palabras de lenguaje “funcional”; pero a partir de los 4 años ya son consideradas como dislalias.

En definitiva la dislalia es la alteración en la pronunciación debido a una mala colocación de los órganos, pero la disartria consiste en la mala articulación debido a problemas motores.

Trastornos del curso y del ritmo verbal

Bradifasia o habla retardada: es la consecuencia del pensamiento inhibido y lentificado. típica del niño deprimido.
Taquifrasia o habla acelerada: aceleración de la cadencia expresiva.
Logorrea o verborrea: intensa compulsión a hablar profusa y seguidamente.
Presión del habla: aumento exagerado en la cantidad de habla espontánea, comparado con lo que se considera socialmente aceptable, con habla rápida y dificultad para interrumpir el discurso.
Habla interrumpida: tiene lugar por bloqueo del pensamiento. Típica del esquizofrénico.
Verbigeracion y palilalia: la verbigeración se refiere a la repetición desordenada de palabras o frases que invaden todo el discurso. En la palilalia la repetición se refiere sólo a la última palabra de la frase.
Ecolalia: el niño repite las frases o palabras que escucha a su interlocutor.
Mutismo: por su etiología puede ser mutismo por inhibición (estupor depresivo), mutismo catatónico (oposición y negativismo), mutismo de las demencias, mutismo como síntoma histérico y mutismo autista.
Tartamudez o disfemia: es un trastorno que incide en la fluidez, ritmo y tiempo del habla. La alteración no es de la competencia lingüística (no se debe a alteraciones sensoriales o neurológicas) sino de la actuación. Es un trastorno prosódico (hay una alteración de la dinámica de los procesos del acento y entonación).

La tartamudez puede dirigirse en función de cuatro componentes que son:
1. Verbal-motor: mientras el niño habla da impresión de sobreactuación motora.
2. Emocional: el niño puede sentir miedo, vergüenza, sentimientos de inferioridad.
3. Cognitivo: bajada de autoestima.
4. Comunicativo: el tartamudeo sólo se da en presencia de un interlocutor.

En función de la fluidez del lenguaje se puede clasificar la disfemia en:
Disfemia tónica: espasmo al iniciar el discurso, el sujeto vence por la fuerza un bloqueo intenso tras el cual puede expresarse.
Disfemia clónica: se producen pequeños espasmos o contracciones musculares que hacen que se repitan uno o varios fonemas/sílabas al comienzo o en el curso de la frase.
Disfemia mixta: tartamudez severa donde se combinan espasmos tónicos y clónicos.
Afasia: pese a considerarse como un trastorno específico del lenguaje, se trata de una patología más amplia, que afecta a la función simbólica en general (señales de tráfico, asociar colores, interpretar gestos…). Es resultado de un daño cerebral y provoca un deterioro completo o parcial de la compresión o producción del lenguaje.

Según LURIA las funciones psíquicas superiores (como el lenguaje) son sistemas funcionales complejos cuyos componentes pueden estar en niveles cerebrales diferentes. Se requiere que estos componentes actúen a la vez, por tanto rechaza tanto el localizacionismo estricto como el holismo indiferenciado de la actividad cerebral. Hizo una clasificación de las afasias de la siguiente manera:

• Afasia motora eferente
• afasia de broca
• afasia expresiva

Al principio Broca llamó a todas las afasias, “afemias” y decía que se debían a una lesión en la corteza prefrontal inferior del hemisferio izquierdo. En el área de Broca (localizada en la parte posterior de la circunvolución frontal inferior) se evoca un programa para la articulación que es posible gracias a la corteza motora que dirige los músculos de la boca, lengua, etc. Por eso las lesiones de esta zona alteran la producción del habla pero no su comprensión (sin embargo estudios actuales sobre localizaciones cerebrales de funciones lingüísticas indican que el área de Broca no parece ser un centro de producción del habla.

En el habla presentan falta de fluidez y torpeza articulatoria. Es de tipo no fluido, esto es, presentan serias dificultades para hablar, si bien conservan el habla automática. Pueden presentar agramatismo, (dificultad para utilizar correctamente las relaciones gramaticales y sus reglas, el sujeto no puede unir las palabras para formar secuencias sintácticas correctas); la comprensión auditiva del lenguaje está relativamente conservada; la repetición es pobre; presentan déficit en la lectura y escritura debido a las perturbaciones motoras y problemas afásicos.

Afasia motora aferente
Una lesión focal daña el mecanismo por el cual la zona facial postcentral envía información cenestésica o propioceptiva al área motora facial. Se pierde el dominio de los articulemas, o la retroalimentación procioceptiva normal.

Afasia acústica-agnostica, afasia sensorial o de Wernicke.
Las lesiones del área de Wernicke también llamadas áreas de asociación auditivas en la percepción del habla (en la circunvolución temporal superior del lóbulo temporal izquierdo, justo detrás de la corteza auditiva primaria), producen afasia principalmente receptiva (a diferencia de la de Broca que es lenguaje expresivo). El área de Wernicke es el lugar donde se localizan los recuerdos de las secuencias de sonidos que forman las palabras (de la misma forma que el área de asociación visual de la corteza temporal reconoce los objetos vistos), por ello es crítica para la comprensión del lenguaje.

El lenguaje de niños que tienen afasia acústica suena normal y comprensible pero sus errores reflejan un déficit de selección de control: abundantes parafasias (cambiar unas palabras por otras), neologismos, etc. Estos niños tienen un lenguaje fluido, a veces excesivo (logorrea) pero carente de contenido o significado.

Afasia acústica-mnésica
Falla el proceso de nombrar ya que falla la memoria de la forma acústica de las palabras, debido a una lesión de las zonas temporales cercanas al área de Wernicke. Comprenden las palabras y las pueden repetir individualmente pero no pueden repetir series de 3-4 palabras. No retienen ni reproducen el orden serial de las palabras (algo que no ocurre con el material visual).

Afasia semántica o agramatismo receptivo
También se altera el proceso de nombrar, pero en este caso la selectividad verbal, es decir, la capacidad de elegir entre alternativas de palabras, debido a la lesión de la zona parieto-temporo-occipital izquierda, área de asociación muy compleja y desarrollada en el hombre. Presenta problemas para comprender y usar combinaciones complejas de palabras (ej.: “hermano del padre”, “cruz debajo del círculo”). Podemos ayudar al niño a que encuentre la palabra diciéndole la primera sílaba de ésta.

Afasia dinámica
Lesión en el área frontal posterior o frontotemporal. Se da un fallo en el lenguaje espontáneo. Se altera el paso del pensamiento al lenguaje, aunque se conservan las estructuras gramaticales y la pronunciación. El niño no puede establecer un plan de expresión verbal.

Disfasia evolutiva: severa y específica discapacidad para la comprensión y expresión del lenguaje que se da en un niño de CI normal, sin que pueda explicarse por factores ambientales, sensoriales, motores o emocionales. No es secundaria a otros cuadros (sordera, autismo, parálisis cerebral, etc.).

Para aquellos niños con disfasia evolutiva el lenguaje se elabora de forma tardía e imperfecta, no posee el lenguaje adecuado a su edad cronológica. Muchos tienen antecedentes de retraso en el aprendizaje del habla y lectura. Es más frecuente en niños que en niñas y en zurdos y ambidiestros. Si la disfasia es expresiva el niño desea comunicarse pero falla en la producción del habla. Presentan pocos problemas emocionales y de conducta. Si es receptiva la dificultad está en la discriminación de sonidos del habla y en la atribución de significados a los mismos. Presentan más problemas emocionales y de conducta y son menos comunicativos.

A nivel fonológico estos niños no tienen un lenguaje desviado sino retrasado; a nivel semántico su patrón es parecido al de los niños normales aunque más retrasado; a nivel pragmático no hay deficiencias en estos niños: son retrasados pero no deficientes; a nivel cognitivo presentan problemas en la secuenciación temporal auditiva.

Disfasia infantil adquirida: mucho menos frecuente, supone una pérdida del lenguaje ya adquirido, bien por lesión cerebral bien por un trastorno convulsivo como la epilepsia. La edad de 3 años es tope para considerar una disfasia infantil adquirida, después pasa a considerarse evolutiva. A partir de los 10 años el defecto se asemeja mucho al de los adultos.

Entre los 3-10 años, las lesiones cerebrales pueden provocar disfasia, pero pueden recuperarse ya que el hemisferio intacto puede asumir las funciones del lenguaje. A partir de esa edad el trastorno será parecido al de los adultos. Si la lesión sólo afecta al hemisferio dominante el pronóstico será bueno. El nivel intelectual de estos niños es acorde a su edad cronológica: comprenden bien el lenguaje y pueden expresarse con gestos. A diferencia de la disfasia evolutiva el retraso simple del habla es un retraso del habla y no de todo el lenguaje.

Psicopatología del lenguaje en cuadros clínicos

Retraso mental: por ejemplo, el patrón de desarrollo del lenguaje de un niño con Síndrome de Down está globalmente retrasado, aunque el desarrollo pragmático puede alcanzar cotas más altas que los aspectos sintáctico y semántico.

Parálisis cerebral: la mitad de estos niños tienen trastornos del lenguaje.
Ceguera y sordera: la ceguera limita la capacidad del niño para asociar las palabras que oye con el nombre de los objetos, por lo que el lenguaje suele retrasarse. La sordera total o parcial de nacimiento hace que no se oigan las palabras, con lo cual tienen dificultad para hablar inteligiblemente.

Aislamiento social: la deprivación social intensa provoca un retraso lingüístico grave, además de una carencia total de lenguaje y habla.

Autismo infantil: presentan importantes dificultades en el lenguaje y comunicación. Hoy se considera más un trastorno de la competencia comunicativa, cognitiva y lingüística que un trastorno emocional.

El lenguaje tiene un alto valor pronóstico como índice del nivel de desarrollo del niño autista. Los componentes fonológicos y sintácticos se ajustan al patrón de desarrollo normal aunque aparecen más lentamente. En resumen, utilizan el lenguaje más de manera instrumental que comunicacional. Casi las ¾ partes de los niños autistas presentan retraso mental.

Para terminar, es importante mencionar que las posibles alteraciones del lenguaje que se den en los trastornos afectivos son reversibles y se pueden tratar en la medida en que los padres y educadores colaboren en ello. En el caso de niños con psicopatologías del lenguaje de forma orgánica el tipo de tratamiento suele ser más complicado, pero en la medida en que se presente el tratamiento adecuado para estos niños, su lenguaje comenzara a fluir de poco a poco.

Referencia:
Casado Persona, Mónica “Manual de Preparación para el Examen PIR vol. 1” Editorial MAD

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