¿Cómo puedo ayudar a mi hijo a controlar la ira?

¿Cómo puedo ayudarle a controlar su ira? Mi hijo tiene 11 años, y últimamente me he percatado de que en casa se oyen muchos más gritos y de que en ocasiones le pega a su hermano. Con sus amigos se involucra en discusiones e incluso en peleas, en especial cuando practican deportes. 

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo a controlar la ira?

La ira es uno de los estados emocionales experimentados corrientemente tanto por niños como por adultos que nos conducen a situaciones más problemáticas. Se halla profundamente enraizada en nuestra biología y en cierta época se basaba en reacciones de “confrontación y huida” cuando nos sentíamos de algún modo amenazados. Mientras que la ira pudo haber supuesto alguna clase de ventaja vital para nuestros predecesores en su lucha por la supervivencia, en nuestros días debe reevaluarse.

Todos hemos experimentado la ira cuando estamos sometidos a una gran tensión y más si nuestros hijos nos irritan y no responden a nuestras demandas de que se detengan. A medida que la ira aumenta, se vuelve como una detonante en miniatura que mantiene e intensifica la ira inicial. Cuando la ira alcanza cierto punto resulta muy difícil contenerla y estalla en agresividad.

La educación emocionalmente inteligente proporciona dos poderosas herramientas para ayudar a su hijo a controlar la ira. La primera, las “huellas dactilares de los sentimientos”, implica que su hijo aprenda a reconocer las más tempranas señales que su cuerpo le transmite cuando empieza a sentirse furioso. Hay niños que aprietan los puños o cuya respiración se acelera. Siempre existe alguna señal, y el primer paso consiste en ayudar a su hijo a reconocer las propias.

La segunda herramienta son los “pasos para mantener la calma”. Implica que anime usted a su hijo a respirar profundamente y a contar para lograr que la ira descienda de forma gradual. El método resulta bastante efectivo, pero aprender a llevarlo a cabo requiere de práctica.

A algunos niños puede resultarles difícil aprender este método. La clave para ayudar a nuestros hijos está en inculcarles las cosas cuando no experimentan ira. Cuando se trata de aprender nuevas aptitudes, es mejor practicarlas cuando no se está en pleno juego.

Empiece con situaciones que tengan lugar en la casa pero que no inciten en exceso a la ira, y en las que tanto usted como su hijo puedan comprobar cómo empieza a “perder los estribos”. Llegará un momento, sin embargo, en que dependerá de él aprender a utilizar los pasos para mantener la calma en la vida real.

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