¿Qué es el motivo de consulta?

motivo de consulta

Un motivo de consulta es la “razón” del porqué se solicita la intervención de un  especialista de la salud; por lo general, son los padres quienes solicitan una evaluación para su hijo porque identifican en él algo que consideran un “síntoma anormal”, o porque alguna otra persona, por ejemplo, una maestra o autoridad en la escuela, les señala que el pequeño tiene problemas.Cuando se trabaja con niños es necesario tomar en cuenta que no es él quien solicita la consulta, sino que son otros los que requieren que se le evalúe y se le trate.En la actualidad, se ha puesto muy de moda en las escuelas que cuando un niño no aprende o tiene problemas de conducta, se le envía de inmediato al psicólogo, lo que es adecuado en ocasiones, pero en otras es posible que el educador o los procesos y métodos de enseñanza-aprendizaje sean los que estén fallando, o bien algún otro factor que no sea de origen psicológico. (Problemas neurológicos)Una de las quejas más frecuentes en la evaluación psicológica infantil es problemas de aprendizaje y conducta. Esto obviamente tiene que ver con las expectativas que los padres tienen acerca de sus hijos, para quienes resulta una herida narcisista el que sus pequeños no se desempeñen tan bien como otros.

¿Qué hay detrás del motivo de consulta?

Cuando los padres son los que asisten al psicólogo se presentan una diversidad de reacciones que el profesional debe considerar. Es probable que los padres vayan angustiados pues temen descubrir que la falla no es del niño sino de ellos mismos, lo que los lleva a presentarse de manera negativa incluso desde antes de conocer al psicólogo.

En ocasiones los padres buscan a un psicólogo cómplice que les apruebe que el niño está mal y que no tiene remedio, a veces prefieren descubrir que existe alguna causa de naturaleza orgánica, como un daño neurológico, porque esto les permite aliviar la culpa que les genera la “falla” de su hijo.

En otras ocasiones, los padres buscan al psicólogo para que ellos se hagan cargo del problema sin que ellos tengan que intervenir. Por ejemplo: Algunos padres toman el llevar al niño a consulta como cuando alguien lleva tela a la sastrería pretendiendo hacer un pantalón o vestido, solo se llega a dejar la tela y se toman las medidas para luego venir a recoger el resultado del trabajo del sastre.

La diferencia entre el proceso terapéutico y del sastre es que en el proceso terapéutico los padres también son participantes y responsables de los resultados psicoterapéuticos del niño.

Otras razones por las que los padres llevan a sus hijos a evaluación psicológica, por ejemplo, porque se trata de un niño sumamente berrinchudo al que la madre no puede controlar. En esos casos, hay que evaluar si el problema es del pequeño o de la madre.

Existe un porcentaje muy alto en el que se llega a conocer que el motivo de consulta en realidad no era el motivo verdadero de psicoterapia. Al contrario, aquello que afecta al niño es otra situación interna y/o familiar que le genera conflicto. Por lo mismo, es  recomendable realizar una evaluación para que los padres se den cuenta de que se están angustiando sin razón alguna.

Dobles intenciones de los padres

Muchas veces, los padres utilizan a sus hijos como un pretexto para pedir ayuda para sí mismos y el psicólogo debe identificar esto. No hay que perder de vista que cada caso es diferente, por lo mismo el manejo la situación requiere de mucho cuidado y preparación por parte del profesional.

Cuando se ha detectado una alteración grave en el niño, como deficiencia mental, psicosis o algún otro trastorno semejante. El psicólogo deberá decidir si es conveniente hacer una nueva evaluación o si deben utilizarse los datos que los padres ya tienen para trabajar con ellos, sin embargo, en mi experiencia creo que es mejor realizar una nueva evaluación psicológica luego de 6 meses que el niño no asistió a psicoterapia.

Ulises Tomas
En ocasiones padres de familia llegan a consulta con un informe diagnostico de otro psicólogo de hace 2-3 años y ellos quieren que se trabaje lo que él otro psicólogo menciono, sin embargo les explico que luego de 6 meses un diagnostico clínico ya pierde validez por el hecho que en ese transcurso de tiempo pueden pasar tantas situaciones en el niño, estos pueden ser: cambio de colegio, cambio de domicilio, accidentes, divorcios, duelos, entre otros. Por eso mismo, cada que un padre llega a psicoterapia con una evaluación psicológica de hace 1 año, vuelvo a hace un nuevo diagnostico clínico.

En la mayoría de situaciones los síntomas del niño casi siempre serán un reflejo del conflicto entre los padres. Por este motivo no es posible hacer una evaluación del niño sin valorar la situación y la dinámica familiar.

El psicólogo que trabaja con niños puede hacerles ver a los padres que tienen que involucrarse y participar en el tratamiento de sus hijos, aunque a veces sea difícil que acepten su participación, sobre todo cuando el menor se ha convertido en el “chivo expiatorio” de la familia.

En el motivo de consulta el psicólogo debe lograr una comprensión “objetiva” de la situación; concuerde o no con las expectativas de los padres y proponer el tratamiento adecuado. Es claro que hay ocasiones en que no se requiere tratamiento alguno, en ese caso es necesario orientar a los padres en relación con el problema que plantean.

Recomendación:

  • El motivo de consulta es el corazón del historial clínico aunque no necesariamente sea el problema a tratar.
  • Una correcta elaboración del motivo de consulta ayuda a dirigir los aspectos a evaluar en el niño.
  • La evaluación diagnostica está vinculada al motivo de consulta.

Referencia: Esquivel y Ancona Fayne; Maria Ancona; Emilia Gómez “Psicodiagnostico clínico del niño” Aspectos generales de la evaluación del niño. 3era. Edición. Manual Moderno. México, México D.F. 2007. 307 págs.

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4 opiniones en “¿Qué es el motivo de consulta?”

  1. Muy buen artículo, sin lugar a dudas todos los miembros de la familia reflejan el ambiente en que conviven; y se requiere humildad para pedir ayuda, algo que por naturaleza no tenemos, y mucho menos en nuestra cultura.

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