Soy aquella a quien llaman cuando es necesario

sexo

Ring ring!! Ring ring!! Ring ring!! Tintineaba el celular. Eran las 4:00 pm al contestar el celular escuche su voz. Era él. No sabía que decir, no sabía que contestar. De pronto escuche: pasó por ti en el mismo lugar de siempre y colgó.

Siempre pensé que nadie podía lastimarme y que una mujer fiestera no podía salir lastimada. Sin embargo, me convertí en aquella a quien él llama solo cuando es necesario, en otras palabras solo me buscaba cuando quería sexo.

Aquella tarde sentía una carga sobre mí. Cada vez que él llamaba no podía decirle que no, así que invente una excusa a mi jefe para salir del temprano del trabajo. Le había mencionado a mi jefe que mi madre sufría de asma, que ella tenía problemas respiratorios y necesitaba mi ayuda. Mi jefe no lo pensó dos veces y me dio el permiso, era así como salía temprano del trabajo solo para verlo a él.

¡Cuándo aprenderé! Intento disimularlo pero no puedo. A veces cuando él está frente a mi puerta puedo sentir el amor. Puedo sentir que él quiere que nuestra relación de un paso más y terminamos en la cama. Pero luego de tener sexo él se va y me siento como prostituta que solo utiliza cuando él quiere.

He salido con decenas de chicos, pero nadie me había cautivado como él. Cuando él me llama es como si mi sangre hirviera, como si mis hormonas se alteraran, como si mi cuerpo se estremeciera, una sola llamada de él, hace que le perdone 1 mes de no marcarme.

Cuando mi celular suena o él toca a la puerta siento el amor. No tengo ojos para alguien más, es como si en el mundo no existieran más hombres. De noche cuando no me textea o me marca siento que me hace falta, se ha vuelto como una parte de mí.

Mis amigas dicen que debo abrir los ojos, que él no es el hombre indicado para mí. Pero aunque quiero dejarlo, no puedo.

No sé en qué momento esto se volvió costumbre. Los hombres solo me marcan para tener sexo, lo peor del caso es que yo les abro la puerta. Yo quiero salir de esto pero no sé cómo hacerlo, quisiera vivir como si el mañana no existiera, como si fuera el ultimo día de mi vida, quisiera ser libre como un pájaro pero cada vez que él me llama siento hundirme en un abismo al que no puedo decir NO.

Dependencia emocional y lazos afectivos

El caso de Andrea, es solo uno de los miles de casos de mujeres que no pueden dejar a un hombre. No se trata solamente de costumbre, se trata de una dependencia emocional.

Cuando se tiene sexo se pueden crear lazos afectivos muy fuertes que pueden confundirse con el amor. Inconscientemente Andrea cedía a lo que los hombres buscaban por creer que a través del sexo ella encontraba amor.

Aunque ella sabía que debía dejarlo no podía porque había un lazo afectivo que la unía a los hombres. Ese lazo afectivo que ella llamaba “amor” la había confundido a tal punto de no darse cuenta de la realidad que había vivido.

Un lazo afectivo puede convertirse como una droga que una vez dentro es difícil salir de la misma. Por eso el tipo de tratamiento puede llevarse de manera similar como se llevaría un tratamiento de drogodependencia.

En terapia

El tipo de tratamiento desde la terapia Gestalt es ayudar a la paciente a darse cuenta de la realidad y crear un plan de tratamiento para romper esos “lazos afectivos” que ella ha formado.

El proceso terapéutico en tratamiento debe ser mínimo de 6 meses ya que para romper un lazo afectivo que ha sido patológico se necesita de tiempo y disposición de parte del paciente.

Es recomendable que posterior el plan de tratamiento incluya un seguimiento luego del tratamiento para evitar recaídas.

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