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Soy el producto de una violación

12 noviembre, 2018
violación

Cuando yo estaba en el kínder, de repente dejó de asistir mi mejor amiga, la maestra solo dijo que estaba enferma y pronto volvería, ya que era vecina yo escuchaba muchas pláticas entre adultos de algo horrible que le había pasado, algo que yo no debía oír, así que tampoco debía preguntar, había una palabra que yo nunca había escuchado y me causaba terror, “VIOLACIÓN”. En Resumen, yo entendía que “un hombre malo le hizo algo muy muy feo a mi AMIGUITA.” Estuvo internada varios días y después de un tiempo volvió. Alguna niñas tenían prohibido juntarse con ella, además de eso, ella nunca fue la misma, más intriga me causó verla tan diferente, tan cabizbaja e introvertida. “¿Qué cosa horrible le hicieron a mi amiguita? ¿qué es violar?

Conversando entre niñas escuché que “es cuando te quitan el corazón y te ponen un moño rojo en su lugar” ¿un moño en lugar de tu corazón? ¿por qué haría eso? Qué miedo, qué hombre tan malo. Pobrecita Erika, con razón ya no sonríe, le quitaron su corazón. Y así me quedé por mucho tiempo pensando eso, ella caminaba diferente, viendo al piso, siempre estaba triste, ya no quiso ser mi amiga….

Tiempo después estuve cerca de ser violada sin ningún tipo de información para detectarlo a tiempo, mas que mi instinto, que fue el que me salvó,  sin embargo no habría llegado ni al intento si alguien me hubiera explicado. Muchos años me sentí mal por ello, de recordar esos intentos como si fuera un secreto que no le debo contar a nadie, puesto que “de eso no se habla es algo muy malo.” A los 6 años en casa de unas vecinitas su hermano me tumbó sobre la cama y se me fue encima, me dijo que me haría el amor, mientras me manoseaba muy feo y grité muy fuerte, tan fuerte como pude, no podía hacer nada más con el peso de su cuerpo encima; su mamá entró y lo regañó, sólo así se me quitó de encima, tampoco se lo dije a nadie.

A los 7 años un primo me tocó bajó el vestido en plena calle, sobre mi ropa interior y luego dentro de ella, me preguntó si me gustaba, “¿te gusta lo que te hago? “yo dije “no sé” quería que el mundo me tragara, mi corazón se fue al piso, aun puedo sentir eso tan espantoso cuando lo recuerdo; esa vez sólo me quedé inmóvil por unos segundos que se me hicieron eternos, hasta que me alejé y metí a mi casa.

A los 8 años me mandaron a la tienda por “unas sodas”  un tipo que iba pasando caminando por ahí me dijo que conocía a mis papás (es decir, mis abuelos) sabía detalles sobre ellos y no me dio desconfianza, me metió al patio de una casa sola con mentiras, se asomaba debajo de mi vestido e intentaba que me lo quitara con más enredos. Cuando sentí que me estaba mintiendo salí de ahí corriendo, nunca pude olvidarlo…

Yo me crié con mis abuelos, sin saber quién era mi verdadero padre, lejos de mi madre biológica , …y no sabía porqué , tampoco nadie me decía “¿Qué había pasado? ¿por qué mi madre no me quería? Yo no sabía la causa y tampoco podía preguntar.

Cuando yo tenía 16 años mi abuela, poco antes de morir, me dijo que “soy producto de una violación” fue un vecino que violó a mi madre biológica cuando apenas era una adolescente que cursaba la secundaria, se dieron cuenta porque la orientadora los mandó llamar cuando ya tenía un embarazo muy avanzado. Todo se comprobó. Tenía tiempo haciéndole daño. El tipo fue encarcelado y asesinado en la cárcel por lo propios reos, antes de que yo naciera. No quiero hablar mucho de eso pero no puedo evitar pensar, ¿por qué ella no dijo nada hasta que lo descubrieron? ¿por qué no pudo hablar de eso? ¿cuánto tiempo tenía siendo víctima de eso para tener casi 6 meses de embarazo?…

La respuesta es “PORQUE TUVO LA MISMA EDUCACIÓN QUE YO, DONDE TE ENSEÑAN QUE DE ESO NO SE HABLA”

Aunque me hubiera costado la existencia, desearía con todo mi corazón que eso pudiera evitarse simplemente dándole la confianza de hablar de eso.

Las niñas o niños deben tener la capacidad y confianza de decir cuando estén haciéndoles daño, de reconocerlo, de gritarlo…, las víctimas no son quienes deben llenarse de vergüenza y miedo, enseñemos a nuestros hijos a no guardar esos secretos como si ellos fueran culpables.

No permitan que les quiten el corazón a sus niños y tengan que vivir con un moño en su lugar.

Tomado de Victoria de mamá

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