Teorías iniciales de la emoción

emoción

El psicólogo estadounidense William James formuló la primera teoría moderna de la emoción en la década de 1880; casi al mismo tiempo, un psicólogo danés, Carl Lange, llegaba a las mismas conclusiones. De acuerdo con la teoría de James-Lange, los estímulos del ambiente causan cambios fisiológicos en nuestro cuerpo que interpretamos como emociones. Por ejemplo, si un día usted está caminando por el bosque y de repente

se encuentra cara a cara con un oso pardo, su cuerpo responderá de maneras predecibles: su corazón latirá más rápido, sus pupilas se agrandarán, su respiración se volverá más rápida y superficial y usted sudará más profusamente. La emoción del temor, decían James y Lange, es simplemente la conciencia de esos cambios fisiológicos. En palabras de James, el “objeto simplemente percibido” se convierte en el “objeto emocionalmente sentido”. Todo esto, por supuesto, sucede de 4 5 6 manera casi instantánea y automática.

Si estos cambios fisiológicos por sí solos causan emociones específicas, deberíamos ser capaces de identificar con precisión diferentes cambios corporales para cada emoción. Y, de hecho, cierta evidencia demuestra que los cambios fisiológicos asociados con el temor y la ansiedad son algo diferentes de los que acompañan al enojo y la agresión. De manera similar, el temor y el enojo parecen poder distinguirse de la felicidad por cambios sutiles en la aceleración del ritmo cardiaco.

Además, en cierta medida, diferentes emociones están asociadas con diferentes áreas del encéfalo. Las emociones positivas están acompañadas por un incremento en la actividad eléctrica del lado izquierdo del encéfalo, mientras que las emociones negativas implican mayor actividad en el lado derecho.

Teorías iniciales de la emoción

Por desgracia, la teoría de James-Lange tiene problemas ya que la información sensorial acerca de los cambios corporales fluye al encéfalo a través de la médula espinal. Si los cambios corporales son la fuente de las emociones, entonces las personas con lesiones severas de la médula espinal deberían experimentar menos emociones y de menor intensidad. Sin embargo, la investigación de Chwalisz, Diener y Gallagher en el año 1988 ha demostrado que esto no es así. Además, la mayoría de las emociones son acompañadas por cambios fisiológicos muy similares. Así que los cambios corporales no causan emociones específicas y no parecen ser siquiera necesarios para la experiencia emocional.

Una teoría alternativa de las emociones, la teoría de Cannon-Bard, que data de hace casi 70 años, sostiene que el procesamiento de las emociones y las respuestas corporales ocurren al mismo tiempo, no una después de la otra. Así, cuando usted ve al oso siente temor y su corazón se acelera, es decir, ninguno de esos hechos precede o depende del otro.

Referencia: Morris, G. Charles. “Psicología” Decimotercera edición. Editorial Pearson. México. 2009. Pág. 369

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