Terapia logopèdica para niños autistas

Terapia logopèdica

La terapia logopèdica se aplica a niños con retraso del lenguaje, con trastornos específicos del lenguaje en la vertiente morfo fonológica, sintáctica o semántica, pero también de tipo foniátrico, de deglución atípica, disfagia, problemas de fluencia del lenguaje, como en las distintas formas de balbuceo, pero también problemas relacionados con la escritura, tales como digrafía, dislexia y discalculia.

La esfera emocional y transferencial en esta terapia está sobreentendida pero con frecuencia no suficientemente valorizada como base indispensable para poder trabajar. En este sentido, el trabajo con el niño autista es, por la dificultad que existe en entrara en relación con él, considerando un desafío para los logopedas.

Terapia logopèdica

En la terapia logopèdica la finalidad no es la de ayudar al niño autista a que sea más competente, sino lograr entrar en su mundo. Por esta razón los frecuentes fracasos en el tratamiento logopèdico con un niño autista se deben a una concepción que pretende dar una “solución parcial a los problemas sistémicos”.

El autismo es una patología ligada a la esfera afectivo-emocional y no a trastornos específicos del lenguaje. Por eso muchas veces, en las discusiones entre equipos interdisciplinarios, se presenta el problema de si el niño autista debe ser confiado a un psicólogo o a un logopeda.

Los cognitivistas y los comportamentalistas que se han ocupado del autismo sostienen la prioridad del déficit de tipo orgánico respecto a los de tipo afectivo. Para los cognitivas reviste gran importancia la compresión de los procesos cognitivos, con el fin de encontrar estrategias eficaces para mejorar el déficit cognitivo. Para la mayoría de estos científicos, en el autismo son relevantes los déficit en la selectividad y en el desplazamiento de la atención, en la abstracción de la información, en el razonamiento, en la semántica y en la pragmática del lenguaje, y en consecuencia las dificultades de comunicación interactiva.

Desde este punto de vista, el autismo es claramente una discapacidad y no un trastorno de tipo psíquico. Las consecuencias repercuten en las terapias que hay que adoptar para ayudar a estos niños a desarrollar su potencialidad y adaptar su capacidad al campo social con miras a una inserción.

Referencia: Egge, Martin. “El tratamiento del niño autista” Ediciones Gredos. Madrid, España. 2008.  Pág. 41

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