Test Valentine – Prueba de Inteligencia para niños

Test valentine

Ficha Técnica: 

Nombre: Test Valentine – Prueba de Inteligencia para niños
Nombre Original: Intelligence tests for children
Autores: C.W. Valentine
Publicado por: Ediciones Morata, S.A. 1983
Significación: Evaluación de manera objetiva y precisa de la inteligencia haciendo énfasis en razonamiento abstracto, analogías, laberintos, entre otros.
Aplicación: Individual
Edad: De 2 a 15 años
Ámbitos de aplicación: CLÍNICA / ESCOLAR
Materiales de aplicación: 
• Manual de aplicación
• Protocolos de aplicación (se encuentran dentro del manual)


Desarrollo: 

Test Valentine – Prueba de Inteligencia para niños

Naturaleza y finalidad de los test VALENTINE Los test Valentine se destinan a la utilización con niños entre las edades 1 ½ y 15 años, ambas inclusive. En general, la inteligencia innata aumenta muy poco después de los 15 ó los 16 años, excepto en las personas superdotadas, por lo que estos tests cubren casi el rango total de inteligencia en la infancia.

En la elaboración de esta nueva serie de tests existen dos principios fundamentales que son:

 1. Simplicidad: 
No son necesarios aparatos sino en algunos tests e incluso en éstos pueden disponerse o ser construidos fácilmente a base de papel o cartulina tanto en la escuela como en el hogar. Asimismo, la naturaleza o procedimiento de cada test carece de dificultad para su comprensión y dominio.

 2. Amplio número y variedad de tests: 
Así, en lugar de las cinco o seis pruebas al uso, tipo BINET para cada año, se dispone de ocho a diez hasta los 8 años inclusive. Para los primeros años, cuando el desarrollo se está produciendo tan rápidamente, se proveen tests en intervalos de medios años. La adecuación de las edades correspondientes de la gran mayoría de las pruebas aquí dadas de tests bien conocidos se basa, al menos, en otros dos investigadores sobre desarrollo infantil, es decir que además de Binet, se realizaron estudios de Cyril Burt, Arnold Gessell, teniendo en cuenta también las recientes escalas Terman y Merrill, los tests han sido aplicados como serie a unos 580 niños principalmente de las edades de 4- 8 años.

El test Valentine también cuenta con una detección del niño torpe o deficiente mental que funciona mediante una serie de tests para que el maestro situé a los alumnos en un eficaz orden de rango en inteligencia, seleccione a los superdotados o a los de menor capacidad y procure una discriminación preliminar de posibles deficientes mentales. Sin embargo, la simple aplicación de test, incluso por un experto, no debería etiquetar definitivamente a un niño de corta edad como “deficiente mental”, ni tampoco el CI basado sobre esta serie de pruebas puede ser considerado como preciso equivalente del obtenido mediante otras. Si a partir del examen con estos tests aparece un niño acercándose a la deficiencia mental o como fronterizo (con un CI bajo alrededor de75), debería ser nuevamente sometido a prueba por un experto sirviéndose de una serie amplia de tests, p. ej. Revisión de Terman-Merrill, para cuyo uso se requiere cierto adiestramiento.

En el apéndice se hallara una discusión, dirigida más o bien para el psicólogo, de los test elegidos y de su situación, de las nuevas pruebas y su tipificación, y de los resultados preliminares obtenidos en las aplicaciones.

 Puntos Importantes al aplicar tests: 

1. El niño debe estar en buenas condiciones físicas – ni fatigado, ni dormido, ni hambriento-. Una enfermedad grave puede afectar después las realizaciones durante cierto tiempo.

2. Someter a test a cada niño solo por un corto tiempo, variándolo según la edad: p. ej…, veinte minutos suele bastar para uno de 5 años. Si el niño parece mostrar tedio, cámbiese la prueba o introdúzcase un espacio de juego, o difiérase temporalmente. Es importante que el examinador mantenga una actitud de penetrante interés. Al niño que prueba debería dirigirse en concepto de juegos o “rompecabezas”. Sirve de ayuda el guardar las diversas piezas de aparatos en alegres cajas coloreadas que puedan ser abiertas por él.

3. Idealmente, el examinador debería ser conocido por el niño y del agrado de éste. El primer niño probado convendría fuera el de tipo más hablador y confiado, pues sus reacciones asegurarían a los más nerviosos.

4. El examinador debería actuar con el niño en una habitación separada, pero si es extraño a éste probablemente ayudará, e incluso será necesario si es de poca edad (2-3 años) el que la madre o una persona conocida como la maestra, se encuentren presentes. Sin embargo, debe decírseles, y subrayárseles, que de ningún modo intenten ayudar al niño. Si no se dispone de una habitación separada, se colocará al niño al fondo del aula dando la espalda a la clase.

5. El examinador deberá en primer lugar dirigirse al niño en los mejores términos, jugando con él, o, si es muy pequeño, conduciéndole a entretenerse con algún juguete mientras preste poca atención.

6. Al objeto de preocuparse rápidamente una idea general de la inteligencia del niño comiéncese sólo con tests básicos, que precisan poco tiempo y están especialmente bien tipificados. (starred tests)

7. Empezar con los starred tests prescritos justo para el periodo de edad por debajo de la del niño sometido a prueba, con el fin de darle confianza. Así, para uno de 3 años de edad comenzaremos con el test de los 2 ½ años. Si falla, pasaremos a la prueba de los 2 años. Continúese con las pruebas posteriores hasta que fracase en los starred tests de una determinada edad. Si un niño es nervioso o muy tímido, conviene aplicarles dos o tres pruebas muy fáciles al principio, prescritas para sujetos dos o tres años más jóvenes.

8. Habiendo conocido así, aunque no de un modo neto, por medio de los starred tests, el nivel mental del niño, procédase a la aplicación de todas las otras pruebas por debajo de su edad en las que haya fallado en unos dichos tests. Si fracasa es necesario ir “retrocediendo” hasta que se baje a una edad en la que resuelva todas las pruebas prescritas para la misma.

9. Aplíquense ahora todas las pruebas por encima de esta edad hasta que se llegue a un grupo de edad en que el niño solo resuelve bien un test para tal año.

10. Sonreír o decir “bien” a un niño según termina cada test, lo acierte o no. Deben ser exceptuados de estos aquellos tests en los que hay varios ítems, como “definiciones” o “descripciones de grabados”. Si la primera respuesta es errorea, el alabar podría suponer el favorecimiento de continuar con respuestas de dicho tipo. Más bien dígase: “Bien, no muy correcto; mira si puedes hacerlo mejor en la siguiente” En caso de repetición de números y palabras, si la primera respuesta no es correcta dígase: “Bien no es lo suficientemente acertada; busca ésta”

11. Ser un externo cuidadoso en no proporcionar dato alguno al niño en cualquier punto en medio de un test cuando parezca estar dudoso, especialmente en pruebas como las de tableros o laberintos. Un niño puede estar observando el rostro del examinador para captar un gesto sobre si está actuando correctamente.

12. No corregir al niño o darle la respuesta correcta excepto cuando se ha instruido al afecto, pues puede informar a otros que sean probados posteriormente. Es también deseable volver a someter a test a un niño después de un intervalo y podrían necesitarse las mismas pruebas.

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