Transferencia y contratransferencia: Una relación peligrosa

Transferencia y contratransferencia 

Transferencia y contratransferencia: La relación terapéutica y la alianza de colaboración, por sí mismas, no son las razones de la terapia que tienen un efecto beneficioso para el individuo. Constituyen más bien el vehículo y el contexto que aumentan la probabilidad de que el paciente comprenda y reestructure su información y su experiencia, generando motivación y recibiendo apoyo por los cambios en los sentimientos, las acciones o las emociones; y consiguiendo el alivio de los síntomas. Se ha encontrado de forma evidente que una alianza de colaboración sólida y positiva constituye un potente predictor de un resultado terapéutico satisfactorio.

Así entonces, sino existe una buena alianza terapéutica, el trabajo de la terapia se hace más difícil, si no imposible. La razón es que la dinámica entre un determinado terapeuta y un paciente concreto es un aspecto desconocido antes de que empiece la relación y evolucione conforme se desarrolla la terapia. Sin embargo, a pesar de los más arduos esfuerzos para prevenir experiencias pasadas y modos habituales de pensar que obstaculizan la propia objetividad y neutralidad, la naturaleza de la relación terapéutica se ve a menudo afectada de forma importante por lo que los terapeutas psicoanalíticos y psicodinámicos han denominado como transferencia y contratransferencia.

La transferencia implica las atribuciones del paciente con respecto al terapeuta en una serie de pensamientos, acciones y emociones. Estas atribuciones están basadas en suposiciones y creencias preexistentes, conocidas como esquemas, que se adquieren de forma precoz en la vida a partir de las personas que cuidan del sujeto y de otras personas importantes de su entorno. Esos esquemas influirán en cómo el individuo siente, piensa y reacciona. Los esquemas relativos a las relaciones, la confianza, el cuidado, la dependencia, la aprobación y la esperanza servirán para sesgar la reacción del individuo ante la relación e interacción terapéutica. El término “contratransferencia” implica las respuestas del terapeuta ante la transferencia del paciente.

La contratransferencia está sesgada de igual manera por los esquemas del terapeuta. Aunque los términos transferencia y contratransferencia tienen sus raíces en la teoría psicoanalítica, estas reacciones pueden entenderse a menudo en términos de expectativas y suposiciones proximales. La  transferencia y la contratransferencia pueden describirse en términos de tres niveles de intensidad y potencia, denominados respuesta, estructura y neurosis. La respuesta  de transferencia y contratransferencia es una fugaz reacción por parte del paciente o por parte del terapeuta. Por ejemplo, un paciente podría estar fugazmente molesto por la aparente (o real) falta de empatía o comprensión por parte del terapeuta con respecto a su experiencia situacional o emocional. De igual manera, el terapeuta podría estar molesto fugazmente por algo que el paciente ha dicho o hecho (p.ej., la necesidad de volver a marcar una cita). Estas respuestas son breves y transitorias y no influyen necesariamente en el trabajo terapéutico. Pueden tener (o no) algún valor para la terapia y pueden (o no) necesitar que sean exploradas.

La estructura  de la transferencia y la contratransferencia es una reacción más común o frecuente por parte del paciente o del terapeuta. Por ejemplo, un terapeuta, mirando el libro de citas y viendo que un determinado paciente está citado para hoy, puede tener una respuesta emocional negativa porque las sesiones con este paciente habitualmente son difíciles y desgastantes. De modo alternativo, el terapeuta pudiera tener una reacción positiva, como, p. ej., “Qué paciente tan agradable. Hace sus tareas para casa, llega puntual, utiliza bien el tiempo de la sesión y progresa adecuadamente”. De igual manera, el paciente puede pensar que el terapeuta es inteligente, sensible, bien entrenado y en sintonía con sus problemas. La estructura puede influir positiva o negativamente en el trabajo terapéutico.

La neurosis  de la transferencia y la contratransferencia es una reacción sistemática por parte del paciente o del terapeuta que influye ampliamente sobre la terapia de formas negativas o destructivas. Su expresión podría tener importantes consecuencias terapéuticas, éticas o legales. Por ejemplo, un terapeuta que se “enamora” de una paciente y luego utiliza la relación para justificar actuaciones físicas o sexuales, estaría manifestando una neurosis de contratransferencia. El paciente que se resiste al cambio como una forma de frustrar al terapeuta o el proceso de la terapia podría, igualmente, estar manifestando una neurosis de transferencia.

Referencia: Caballo. Vicente E. “Manual de trastornos de la personalidad” Editorial Síntesis. Madrid, España. 2010. Pág. 620

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