Trastorno de despersonalización: Cuales son sus síntomas y evaluación

 

El DSM-IV-TR define el trastorno despersonalización como experiencias persistentes y recurrentes en que la persona siente una separación experiencial de sus procesos mentales o corporales. Durante la despersonalización, la persona se siente distante o enajenada de sus movimientos, sensaciones, emociones u otros procesos del «yo», siente  que no es del todo real o que el «yo» está flotando fuera del cuerpo. Cuando esta separación experiencial se refiere a aspectos del entorno, se le da el nombre de desrealización. Se han propuesto cinco tipos de despersonalización: experimentar falta de autenticidad, negar las propias experiencias, experimentar al «yo» como un objeto, desrealización y separación del cuerpo. En la despersonalización, a diferencia de las condiciones psicóticas, el sentido de realidad permanece intacto. Por ejemplo, el individuo con despersonalización puede sentirse como si fuera un robot pero sabe que no lo es, en tanto que la persona con esquizofrenia puede pensar que durante la noche le han injertado módulos electrónicos que controlan su cuerpo.

Trastorno de despersonalización

La despersonalización suele conllevar las siguientes características: una alteración en la experiencia de sensaciones, de sentimientos y del control corporal (por ejemplo, mi cuerpo no me pertenece), sensación de irrealidad o ensoñación (por ejemplo, nada me parece real), alteraciones sensoriales (por ejemplo, las voces suenan lejanas) y un acontecimiento precipitante (estrés, consumo de estupefacientes). Las experiencias aisladas de des personalización no son raras, especialmente durante la adolescencia y juventud o durante eventos traumáticos y no constituyen un trastorno.

Los síntomas de despersonalización son comunes en varios cuadros clínicos incluyendo los ataques de pánico, trastornos postraumáticos y otros trastornos disociativos, relacionados a varias neuropatologías. El trastorno en sí requiere que los síntomas de despersonalización sean un problema principal, crónico y recurrente. Típicamente, el trastorno se ve acompañado de depresión y ansiedad. El abuso infantil es un factor importante de riesgo.

Con respecto al diagnóstico, un problema es que las personas pueden quejarse inicialmente de depresión o ansiedad y no mencionar síntomas de despersonalización porque piensan que hacerlo implicaría que se «están volviendo locos», o tal vez no sepan cómo describir estas experiencias. El diagnóstico diferencial incluye cuadros psiquiátricos en que la despersonalización puede ser uno de los síntomas (por ejemplo, otros trastornos disociativos, trastorno de pánico, trastorno límite de la personalidad, personalidad esquizotípica, trastornos pos- traumáticos y somatoformos, depresión, algunas presentaciones del trastorno obsesivo compulsivo, esquizofrenias), deberse a los efectos de algunos medicamentos y drogas ¡legales, así como a epilepsias del lóbulo temporal. En el caso de los menores, el diagnóstico es más complicado porque su sentido de realidad es más cambiante que el de los adultos.

Referencia: Caballo, Vicente E. “Manual para la evaluación clínica de los trastornos psicológicos”  Ediciones Pirámide (Grupo Anaya, S. A.), 2006. Pág. 155

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