Trastorno de estrés postraumático en niños

Trastorno de estrés postraumático

Algunos sucesos traumáticos que provocan trastorno de estrés postraumático (TEPT) en niños son: desastres naturales (terremotos, ciclones e inundaciones) y desastres provocados por el hombre, como derrumbamiento de edificios y bombardeos; accidentes en medios de transporte, como colisiones de autos, autobuses, aviones o trenes; crímenes violentos, como el secuestro, la violación, el asesinato o los tiroteos en escuelas; quemaduras severas; violencia doméstica o comunitaria, como ataques racistas y peleas entre pandillas; guerras; suicidio de compañeros; abuso físico y sexual; enfermedades severas y pérdida de seres queridos. En cualquier de estos casos el niño ha experimentado el trauma en persona o lo ha presenciado.

Trastorno de estrés postraumático

El niño que sufre de TEPT vive en un estado constante de temor, y revive su experiencia una y otra vez en sus juegos, en su sueño, en sus dibujos, en su discurso y en sus relaciones con los demás. Puede verse tan afectado por un único suceso angustiante o por un factor causante de estrés crónico (por ejemplo, si es víctima de abuso físico o sexual) que revive una y otra vez la ansiedad que sintió en el primer momento. Algunos niños tienen otros problemas además de TEPT; por ejemplo, ansiedad, depresión, enojo, agresión, baja autoestima y problemas en sus relaciones.

Para que pueda diagnosticarse TEPT, el inicio de los síntomas debe producirse a continuación del período de latencia, que puede variar de unas pocas semanas a algunos meses (pero rara vez excede los seis meses). Si el inicio de los síntomas fuera inmediato, éstos darían lugar a un diagnóstico diferente, como trastorno de adaptación o reacción de estrés agudo. Los principales síntomas del TEPT son:

  1. El niño se encuentra al límite todo el tiempo, y espera que algo malo suceda o que eso mismo vuelva a suceder. Es posible que tenga dificultad en conciliar el sueño o en permanecer dormido, esté irritable o tenga estallidos de ira; tenga dificultades para concentrarse; esté siempre alerta (hipervigilancia) o exhiba un exagerado reflejo defensivo (como dar un respingo con todo su cuerpo, de manera muy obvia, ante el menor ruido desconocido).
  2. Al niño lo atormentan recuerdos y pesadillas molestos conforme revive las experiencias a repetición (lo cual se denomina “fenómenos de reexperiencia”). Estos recordatorios del suceso estresante pueden ser tan fuertes que experimentará un ataque de pánico ante una situación similar o caerá preso del pánico ante la mención de ésta o de una similar. Es posible que se angustie mucho si se le recuerda el acontecimiento traumático, y, con frecuencia, que sienta que lo revive. Tal vez represente una y otra vez el suceso traumático mediante el juego.
  3. El niño tiene una sensación de irrealidad en la cual pierde contacto con la vida normal y sus sentimiento (que se denomina “entumecimiento emocional”). Es muy común que el niño que sufre de trastorno de estrés postraumático tenga ataques de pánico y padezca de depresión, y es probable que evite con pertinacia cualquier cosa que le recuerde el suceso traumático. Tal vez experimente culpa (por no evitar que el hecho sucediera o por sentir que, de alguna manera, tuvo la culpa, o por haber sobrevivido a la experiencia mientras que los demás no lo lograron) y puede observar regresiones en su conducta al actuar como si fuera menor que su verdadera edad. También es posible que presente problemas de relación con pares y miembros de la familia, y que tenga dificultades en su rendimiento escolar.

Los factores que incrementan la probabilidad de que un niño presente trastorno de estrés postraumático son:

  • La severidad y la cantidad de sucesos traumáticos.Es muy probable que los traumas personales (como la violación y el ataque violento) causen TEPT;
  • La reacción de los padres al acontecimiento traumático. Los niños que cuentan con una familia que los respalda y cuyos padres manejan bien la angustia del suceso tienen menos síntomas (y menos severos) de estrés postraumático;
  • El lapso transcurrido desde el acaecimiento del suceso traumático. Cuanto más largo sea el período, menor será la angustia que sentirá el niño.

Si los padres piensan que su hijo sufre de estrés postraumático, deben procurar ayuda de algún profesional especializado en TEPT, dado que la forma en que se presenta en los niños es específica de la edad y puede ser diferente de la manera en que afecta a los adultos. Por ejemplo, es posible que un niño crea en presagios y en la predicción de sucesos desastrosos, y que tenga otros problemas además de los síntomas de TEPT, algunos de los cuales se mencionaron en párrafos anteriores.

Referencia: Csóti, Márianna “Fobia escolar, ataques de pánico y ansiedad en niños” 1.ª edicion. Editorial Lumen. Buenos Aires, Argentina. 2011. Pág 73.
Traducido por: Luisa Fernanda Lassaque

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