Tratamiento de la enfermedad de Alzheimer

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Los recientes estudios acerca del tratamiento de la enfermedad de Alzheimer incluyen en su mayoría fármacos que son ampliamente prescritos. Uno de ellos es el Donepezil que es un inhibidor de la colinesterasa.

El Alzheimer se produce porque el neurotransmisor acetilcolina se agota en el cerebro de los pacientes con Alzheimer; la operación de los inhibidores de la colinesterasa consiste en inhibir la descomposición normal de la acetilcolina en el cerebro, de modo que la acetilcolina existente se mantenga por más tiempo. Así es como el Donepezil ayuda en el tratamiento del Alzheimer.

Aunque este fármaco contribuye al tratamiento de los síntomas cognitivos del Alzheimer, como la tendencia a ser olvidadizo y la ansiedad, no detienen la acumulación de placas y malezas ni revierten el daño neuronal existente. En algún momento, la enfermedad avanza hasta el punto en que este tipo de medicamentos dejan de ser eficaces para remediar los síntomas.

Otro tipo de medicamento para el Alzheimer es la memantina que bloquea los receptores del glutamato. En condiciones normales, el glutamato es un neurotransmisor importante para el aprendizaje y la memoria normales. Pero en la enfermedad de Alzheimer, las neuronas pueden responder en exceso al glutamato, lo que da lugar a una hiperactividad neuronal que interfiere con la función neuronal e incluso puede ocasionar muerte neuronal. Se espera que al bloquear a los receptores del glutamato, la memantina ayude a proteger a las neuronas contra este daño mediado por el glutamato. Se ha demostrado que la memantina tiene cierta eficacia para hacer más lento el deterioro cognitivo en los pacientes con formas moderadas a graves de Alzheimer.

Enfermedad de Alzheimer

Muchos otros medicamentos y tratamientos para la enfermedad de Alzheimer se encuentran en desarrollo y, para el momento en que leas esto, es posible que ya estén en el mercado.

Al mismo tiempo, existe un gran interés por comprender cómo prevenir en primer lugar que la gente desarrolle Alzheimer. Aunque muchos genes influyen en el riesgo de los individuos para desarrollar la enfermedad, es probable que factores ambientales como el estilo de vida y la dieta también jueguen un papel importante.

Por otro lado, es posible que los altos niveles de actividad cognitiva sean una protección contra la enfermedad de Alzheimer. Se está acumulando evidencia de que los individuos mayores que participan en pasatiempos estimulantes (leer, jugar ajedrez o bridge, socializar) son menos propensos al deterioro cognitivo que los que realizan actividades que a nivel cognitivo son menos demandantes, como ver televisión. Los individuos con un nivel educativo o profesional alto corren un riesgo menor de desarrollar Alzheimer, y cuando llegan a desarrollarla por lo general toleran un grado mayor de patología cerebral antes de empezar a mostrar los síntomas clínicos, como la tendencia a ser olvidadizo.

El enriquecimiento ambiental puede dar lugar a cambios en el cerebro de los animales adultos, como el crecimiento de nuevas neuronas y conexiones. Cambios similares en el cerebro de las personas cognitivamente activas pueden ayudarlas a compensar la pérdida de neuronas y conexiones que ocurre al inicio del Alzheimer.

Es posible que el ejercicio mental ayude a prevenir el Alzheimer; pero también es factible que los individuos en las primeras etapas del Alzheimer se vuelvan menos competentes en las actividades que implican un desafío mental. En este caso, la inactividad cognitiva no es una causa sino un síntoma de la enfermedad.

Se requerirá de más investigación antes que podamos entender cómo interactúa la actividad cognitiva con el riesgo de padecer Alzheimer y que tipo de tratamiento es el adecuado para este tipo de enfermedad. Mientras tanto, es recomendable hacer participar a personas con Alzheimer en tareas que mantengan la mente activa ya que es probable que contribuyan a una vida más saludable y satisfactoria.

Referencia: Mark A. Gluck; Eduardo Mercado; Catherine E. Myers. “Aprendizaje y memoria Del cerebro al comportamiento”  McGRAW-HILL/INTERAMERICANA EDITORES, S.A. DE C.V. MEXICO. 2009. Pág. 495

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