Tratamiento terapéutico para niños con dislalia

Presentamos una propuesta terapéutica para niños con dislalia a través del enfoque pluridimensional.

Enfoque pluridimensional para niños con dislalia

Al hablar del tratamiento terapéutico que deben seguir los niño con dislalia, es preciso tener en cuenta la necesidad de llevar a cabo un tratamiento integral que trascienda el aspecto limitado de la dificultad de la expresión.

Este enfoque pluridimensional está basado en que los trastornos del lenguaje, generalmente, no aparecen como manifestaciones aisladas, sino que forman parte de una constelación de síntomas, motivados por distintas causas, como consecuencia de las cuales aparece la dificultad de expresión.

Por ello,  junto a la labor rehabilitadora de corrección de las articulaciones defectuosas, es preciso enfocar el tratamiento en un sentido más amplio, orientando la reeducación a todos aquellos aspectos que inciden en la expresión del lenguaje hablado, consiguiendo, con la mejora de las distintas funciones, las disposiciones necesarias para corregir los defectos que el habla del niño presenta. Para lograr su total integración es necesario conseguir una maduración neurológica y psíquica completa.

Por otra parte el trastorno lingüístico, en especial si es severo, repercute en las características y reacciones psicológicas del niño, pudiendo llegar a motivar serios problemas de personalidad y adaptación, como a la inversa, estos problemas, en algunos casos, pueden dar origen a trastornos de lenguaje. Tanto en una como en otra situación, es preciso, junto al tratamiento general encaminado a la ordenación y reeducación del lenguaje, llevar a cabo un tratamiento de psicoterapia, cuando esto se vea necesario, para así, con una labor conjunta y pluridemensional, lograr la rehabilitación e integración total de la persona. Por este amplio enfoque que debe tener el tratamiento, es preciso destacar la importancia que en el mismo tiene el trabajo de equipo.

Necesidad de tratamiento precoz

Cuanto más tempranamente se inicie la reeducación y cuanto más pequeño sea el niño, el pronóstico será mucho más positivo. Pero es preciso no confundir una dislalia funcional, que ya tiene un carácter patológico por una función anómala de los órganos periféricos, con una dislalia de evolución, que no es más que el defecto de articulación normal en la evolución del lenguaje. Pero si esta articulación defectuosa persiste pasados los cuatro o cinco años, ya puede tener carácter patológico y será conveniente comenzar lo antes posible con el tratamiento adecuado. Si no se atiende debidamente, el defecto se afianza, los órganos fonatorios pierden plasticidad y su corrección se hará cada vez más costosa. Por otra parte, dejar que persista la incorrecta pronunciación supone entorpecer el desarrollo psíquico del niño, con los consiguientes problemas que esto le puede traer y el retraso del proceso escolar. 

Relación personal entre el reeducador y los niños con dislalia

Una condición esencial del éxito de la reeducación es la relación personal que el reeducador va a establecer con los niños. Del carácter que tenga esta relación dependerá, en parte, el éxito de la rehabilitación.

Es preciso crear, durante las sesiones, un clima de distensión y confianza, donde no se den juicios valorativos, sino una aceptación total de la persona tal y como es, con una compresión precisa y empática del niño, de su mundo y su problema. En la medida en que el reeducador sea capaz de crear un clima generador de seguridad mediante el respeto positivo e incondicional, más fácilmente se logrará la rehabilitación.

Colaboración de los padres

El tratamiento de reeducación necesita como condición primordial la colaboración de los padres, a los que será preciso ayudar para que comprendan los problemas del niño y la forma en que ellos pueden contribuir a su superación. En primer lugar hay que conseguir que los padres no vivan con ansiedad el problema del niño.

El medio más idóneo para la reeducación del niño es el juego y por ello será preciso realizar juegos con eficacia rehabilitadora, convirtiendo las técnicas en juegos. En este sentido interesará iniciar a la madre en la práctica de estos juegos, para que puedan ser realizados también fuera de las sesiones de reeducación. 

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