Violencia Doméstica una realidad muy cerca

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Por Fabiana Mancebo Fanchetti
Desarrollo:
Si has vivido alguna situación de violencia doméstica o si conoces a alguien que se encuentre atravesando por algo similar, no dudes en pedir ayuda. Recuerda que amar no es violentar ni someter.
En la actualidad y gracias a la difusión que ha tenido a través de los distintos medios, la temática de violencia, se han logrado aumentar las denuncia de los distintos casos, lográndose así también disminuir los porcentajes de víctimas fatales respecto a la presente problemática.
Hablar de Violencia Doméstica, es hablar de la existencia de una victima y un victimario. La ONU (Organización de las Naciones Unidas), definió a la víctima como: “aquella persona que ha sufrido un perjuicio (lesión física o mental, sufrimiento emocional, pérdida o daño material, o un menoscabo importante en sus derechos), como consecuencia de una acción u omisión que constituya un delito con arreglo a la legislación nacional o del derecho internacional”.

Cuando una pareja establece su relación bajo un vínculo de violencia, mantiene ciertas pautas repetitivas que los engloba a ambos. La violencia domestica, tiene como particularidad un ciclo de violencia, que se divide básicamente en tres fases las cuales varían tanto en duración como en intensidad para una misma pareja. La primera fase, se encuentra asociada más a la acumulación de tensión. Al inicio la agresión tiene más que ver con lo verbal, lo psicológico y lo emocional; pasando luego a lo físico corporal.

En esta primera fase la víctima suele pensar que si logra tener una actitud pasiva y sumisa, no hará enojar a su agresor y con ello minimizar los incidentes y los golpes menores. Al pasar el tiempo la tensión suele aumentar y con ella aumentan los incidentes físicos como así también los psicológicos. Se incrementa la rabia y comienza a tornarse así casi imposible el control de sí mismos y de la situación.

En la segunda fase se encuentra el pico más agudo de agresión donde los golpes, ya no son producto de una situación de tensión, sino que de un continuo descontrol. Cuando esta fase finaliza, le sigue un período de shock caracterizado por la negación e incredulidad de la veracidad frente a lo sucedido.

Por último, la tercera fase, comúnmente llamada “luna de miel”, es donde el agresor intenta demostrar a su víctima el arrepentimiento, a través de distintas muestras de afecto (tanto en lo material como en lo romántico afectivo – excesivamente afectivo y cariñoso). Lo más importante es saber que si no se pone un fin a la situación, los ciclos tenderán a repetirse una y otra vez; acortándose de tal forma que ya no se podrán diferenciar sus distintas fases.
Es de resaltar que por el temor a las golpizas y las amenazas de lo que podría suceder si se abandona al agresor, es que esta problemática suele mantenerse oculta durante muchos años. A esto se suma el hecho de que por lo general las víctimas suelen alejarse paulatinamente de sus familiares y amigos, ya que su agresor las considera como “malas influencias” y los intentos de acercamiento pueden ser excusas suficientes para el desenlace de un episodio violento.
En cuanto al perfíl del agresor, podemos decir que básicamente son sujetos con una baja autoestima, que necesitan establecer una relación de poder, para sentir que a través del sometimiento de su o sus víctimas, tienen el poder y el control de la situación. Por lo general estos sujetos devienen de hogares donde han sido protagonistas o partícipes de episodios de violencia. Los casos de mujeres y niños, víctimas de abusos y maltratos domésticos, son más de los que nos podríamos imaginar. Se debe insistir en la difusión de los distintos centros que brindan ayuda a estas mujeres y por sobre todo se debe fomentar el dialogo y la apertura al mismo. Es muy importante recordar que la única forma de solucionar un problema, es poder detectarlo primeramente y concientizarse de que el mismo existe como tal y no forma parte de la “normalidad”.

Línea Azul (INAU): 08005050 Servicio Nal. De Apoyo a la Mujer en Situación de Violencia Doméstica (IMM): 08004141 Comisaría de la Defensa de la Mujer y la Familia: 901.54.58
Lic. Psic.Fabiana Mancebo

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